lunes, 22 de mayo de 2023

DEL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS ALLAN KARDEC (Por Angeles Calatayud)

 

356 – ¿Hay niños que nacen muertos y que no han sido
destinados a la encarnación de ningún Espíritu?
– Sí, los hay que nunca han tenido un Espíritu destinado para
su cuerpo, pues nada debía realizarse respecto a ellos.
Semejante niño viene únicamente para expiación de sus padres.
– Un ser de esta naturaleza, ¿puede llegar al tiempo normal?
– Sí, algunas veces, pero no vive.
– Todo niño que sobrevive al nacimiento,
¿tiene necesariamente un Espíritu encarnado en él?
– ¿Qué sería sin él? No sería un ser humano.
357 – ¿Qué consecuencias tiene el aborto para el Espíritu?
– Es una existencia nula que debe volverse a empezar.
358 – ¿Es un crimen el aborto provocado, cualquiera que sea la
época de la concepción?
– Existe siempre crimen cuando violáis la ley de Dios.
La madre, o cualquier persona, cometerá siempre un crimen,
quitando la vida al niño antes de nacer, porque le está impidiendo
al alma soportar las pruebas, cuyo instrumento había de ser el cuerpo.
359 – En caso de que corriese peligro la vida de la madre a
consecuencia del nacimiento del niño, ¿es un crimen sacrificar al niño para salvar a la madre?
– Es preferible sacrificar al ser que no existe y no al que existe.
374 – ¿El idiota en estado de Espíritu tiene conciencia de su
estado mental?
– Sí, con mucha frecuencia. Comprende que las cadenas que
impiden su vuelo son una prueba y una expiación.
375 – ¿Cuál es la situación del Espíritu en la locura?
– El Espíritu en estado de libertad, recibe directamente sus
impresiones y directamente ejerce su acción en la materia;
pero encarnado se encuentra en condiciones muy diferentes y en la
necesidad de hacerlo siempre con la ayuda de órganos especiales. Si una parte o el conjunto de esos órganos está alterado, su acción o sus impresiones en lo que concierne a esos órganos, quedan
interrumpidos. Si pierde los ojos, se queda ciego, si el oído, sordo,
etc. Imagina ahora que el órgano que preside los efectos de la
inteligencia y de la voluntad está parcial o completamente atacado o modificado, y te será fácil comprender que, no teniendo a su
disposición el Espíritu sino órganos incompletos o desnaturalizados, debe resultar una perturbación de la que tiene por sí mismo y en su fuero íntimo perfecta conciencia, pero no es dueño de detenerle el curso.
– Entonces, ¿siempre es el cuerpo y no el Espíritu el que está desorganizado?
– Sí; pero es necesario no perder de vista que, del mismo modo
que el Espíritu actúa sobre la materia, ésta reacciona sobre aquél
hasta cierto punto y que el Espíritu puede encontrarse
momentáneamente impresionado por la alteración de los órganos a través de los cuales se manifiesta y recibe sus impresiones.
Puede suceder que, con el tiempo, cuando ha durado mucho la locura, la repetición de los mismos actos concluya por tener en el Espíritu una influencia, de la que no se libra, hasta su completa separación de todas las impresiones materiales.

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