martes, 13 de junio de 2023

EL AMOR VERDADERO (Por Jean Jacques Agnaud)

 El  amor verdadero no nace o aparece, se construye
Hablo de amor verdadero, pero de ese amor sin envoltorio, sin artificios ni romanticismos. El auténtico y el que es capaz de perdurar en el tiempo aportando una felicidad sincera, una cotidianidad enriquecedora donde la pareja, puede crecer personalmente y en conjunto.
¿Existe el amor verdadero? Desde luego que sí, pero no debemos tener como referencia el mundo del cine o de la literatura, estamos seguros de que a tu alrededor, o puede que incluso tú mismo, lo estés viviendo. Si es así, estamos seguros de que ya conoces el secreto: el esfuerzo, la dedicación por construir día a día esa relación, ahí donde ambos miembros son capaces de hacer equipo y aportar sus energías por igual.
Porque en ocasiones, el amor por sí solo no basta. No importa la pasión, la atracción o ese sentimiento que nos ciega y nos desborda. Una relación saludable necesita algo más que todo esto para ser auténtico y perdurable.
El amor verdadero no necesita artificios ni se sustenta en esa magia donde las cosas, salen bien porque “estamos predestinados”. Obviamente, ello no quita que exista esa chispa donde la casualidad, tuvo quizá gran parte de culpa de que dos personas se encuentren, pero dejando el “halo de magia” a un lado, lo que verdaderamente importa, es el día a día, ahí donde las pequeñas cosas, edifican una auténtica relación.
¿Sabes qué otras dimensiones son las que construyen un amor verdadero?
Una buena comunicación, ahí donde la escucha sea sincera, donde se pueda hablar de modo democrático, llegando a acuerdos. Las fuerzas están repartidas y no hay perdedores, la balanza siempre tiende a equilibrarse y los diálogos, son continuos. Y ojo, en una buena comunicación también están presentes las discusiones, es algo normal y donde es necesario ser sinceros. Recuerda que es importante no guardarse o esconder nada, de lo contrario, más tarde, puede aparecer el rencor.
Apoyo y reconocimiento. Los dos miembros se respetan y se valoran con autenticidad, reconociendo virtudes y defectos. No hay desprecios, no hay ironías ni humillaciones, la consideración es muta y se permite el crecimiento personal, a la vez.
El amor llega sin avisar. Primero de manera eufórica, creando ideales y expectativas. Después, tras su vuelta a la realidad, decide si quedarse contigo o por el contrario, marcharse.
Así es el amor, caprichoso en sus comienzos, confuso durante su crecimiento pero protector, cálido y seguro cuando se construye desde la confianza, la comunicación, el respeto, la autenticidad y el afecto. De hecho, si sus pilares no son estos, el amor puede deambular entre la dependencia, el maltrato o el desprecio.
Cada relación humana es un mundo en sí misma que nace del encuentro de otros mundos. La dirección que tome cada una dependerá de sus líderes y del tipo de esperanza que alberguen en ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario