Viene de la 2ª parte. Buenos días gentes, vamos a continuar con la investigación de la suerte. En los escritos anteriores resaltábamos las maravillas de este mundo, y la perfección que se observa en todo y por todo, y quedaba claro que una obra tan grandiosa y perfecta, es inconcebible que pueda ser producto del azar, o cuestión de suerte, o cualquier otra eventualidad casual.
Toda realidad o manifestación, por insignificante que sea, tiene un motivo de existir, y ese motivo forma parte de alguno de los ilimitados procesos que conducen a todo cuanto existe en la dirección de los designios divinos, o el cumplimiento de un conjunto de leyes que garantizan un óptimo funcionamiento de toda la Naturaleza.
Una de estas Leyes es la Ley de Causa y Efecto, y es la encargada de registrar todo cuanto acontece en toda la Naturaleza, determinar las causas que origina cualquier acción, ya sea de pensamiento, sentimiento u obra, y después de un juicio de valor a favor del equilibrio y la armonía, devuelve a cada cual lo que le corresponde según la naturaleza y volumen de sus actos.
Con el pensar y el sentir, estamos dándole forma, intensidad y dirección a una energía con un determinado propósito o proyecto, y que ya sea a través de la palabra, o cualquier otra forma de comunicación, o realización de cualquier tipo de obra, dará como resultado, una creación, modificación o mantenimiento, a favor o en contra de algo o alguien.
La Naturaleza registra hasta el mas mínimo detalle, y determina las consecuencias que corresponden a cada acción, ya sea de pensamiento, sentimiento u obra, y después devuelve a quien realizó el acto, todo cuanto haya dado lugar su actuar, en forma de patrimonio.
Todo actuar es una siembra en el terreno fértil de la vida, y la cosecha es propiedad o patrimonio de quien realizo la siembra, de ahí el dicho: "en la cama que hagáis, en ella descansareis".
Cuando nuestros actos obran en contra o perjuicio de algo o de alguien, se producen perturbaciones o daños que nosotros tendremos que reparar, en favor del equilibrio y la armonía, no como castigo como dicen algunos frentes religiosos o sectarios, el propósito es que a su vez que se repara el daño, aprendamos a no incurrir en el mismo actuar, porque ya sabemos las consecuencias a que da lugar, y que después se cumple con exactitud el dicho que dice: el que rompe paga, y es dueño de los destrozos.
A veces creemos que porque no nos a visto nadie, o hemos esquivado la acción de la justicia terrena, nos libramos de pagar por nuestros errores o malas acciones, pero es todo lo contrario, el que contrata a alguien para eludir sus responsabilidades con la justicia, la deuda con la justicia divina es mayor que la que consiguió eludir, porque se le suma todos los actos que realizó en el intento de no cumplir con sus responsabilidades como persona, sin importarle los daños o perjuicios que causo a otros seres o a la propia Naturaleza.
Vamos a imaginar a una persona muy generosa y respetuosa, para la que trabajan otras personas a las que trata de forma generosa y amable, cuando alguno de sus empleados pasa por una situación delicada o grave, siempre puede contar con su apoyo para paliar cualquier situación.
Supongamos que un empleado enferma y no puede acudir al trabajo, pero necesita recursos para tratar su enfermedad y atender a su familia, la generosidad del patrón sale al paso y le da todas las facilidades que necesite, porque además de ser un empleado, es una persona a la que aprecia y respeta.
Al final la persona se cura, regresa a su trabajo y toda la generosidad que recibió cuando la necesitaba, se la devuelve en servicio esmerado, en admiración y cariño, porque además de jefe o patrón, ve y reconoce en él, una persona maravillosa con una gran disposición hacia el bien de los demás.
Y ahora imaginamos a una persona muy egoísta, déspota y con menos sensibilidad que un adoquín, tiene también sus empleados, y también enferma uno de ellos y no puede acudir al trabajo, y en vez de ayudarlo va y lo despide, !no interesa una persona con problemas!, lo que sea de él y su vida, le da igual, no es cosa suya, y por falta de recursos no se pudo curar, su familia paso por grandes apuros, sus hijos no pudieron estudiar, etc. etc. Y esta claro que el pensar y el sentir de estas personas hacia su ex patrón, no es de agradecimiento ni cariño ni nada de eso.
Continúa en LA SUERTE 4ª Parte. Un saludo.
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