Buenos días público, ¿Qué tal encajamos las pérdidas? ¿O ni tan siquiera las encajamos?.
La
vida en cualquiera de sus escenarios, es como un juego, en el que unas
veces se gana y otras se pierde, y en muchas de las veces la cosa no
está clara, creemos haber perdido porque la cosa no salió según lo
previsto, pero al final resultó lo contrario, de todas formas siempre
que jugamos a algo contamos con posibilidades de ganar o perder, de lo
contrario no sería un juego.
Se
dice que el que no sabe perder las posibilidades de ganar se le
reducen, porque el ganar y el perder son dos extremos de la misma cosa,
es como un conjunto indivisible y si queremos jugar hay que aceptar las
dos posibilidades.
Otra
realidad que casi nunca tenemos en cuenta, es que la vida y todo lo que
la conforma cuenta con curso e identidad propia, y no se adapta a las
condiciones específicas de nadie en particular, ya hemos repetido muchas
veces que es una escuela de aprendizaje y capacitación, y en numerosas
ocasiones nos enfrentamos a circunstancias y situaciones por primera
vez, para las que aún no tenemos capacidad de solvencia o respuesta, y
en estos casos existen muchas posibilidades de perder, pero si no nos
arriesgamos nunca aprenderemos, y quedaremos como un mojón inamovible
clavado en el suelo a la orilla del camino.
La
vida es como un juego al que estamos obligados a jugar todos, y por tal
motivo nos interesa conocerla y amarla, y sobre todo descubrir, conocer
y aceptar sus “reglas”, sus límites en lo total y específico, para que
al vivirla y caminar por sus senderos, lo hagamos dentro del orden
establecido, y en armonía con la misma y también con "Mamá Naturaleza".
Habemos
muchas personas que creemos que todo tiene que salir como nosotros
hemos previsto, que siempre se tienen que cumplir nuestras expectativas,
y si no es así, creemos que hemos perdido ya de principio, lo valoramos
como una derrota, y a partir de ahí vienen los pensamientos y
sentimientos de perdedor y nos rendimos, aceptamos el título de perdedor
porque creemos que hemos fracasado.
Es
una forma errónea de pensar, sentir y comportarse, cuando algo no sale
según lo previsto, o bien hemos averiguado una de las formas incorrectas
de resolver, o que la previsión no se ajustaba a la realidad o
correcto, cualquiera de ambos casos nos aporta un conocimiento, y
aquello que consideremos como una pérdida, no fue tal pérdida, fue el
pago por obtener el conocimiento adquirido.
Todo
en la vida cuenta con sus reglas y límites, siempre que no respetamos
las reglas, o nos excedemos en lo límites significa una violación o abuso, y da
lugar a posibles perturbaciones, daños, rupturas, etc. pero cualquier
tipo de inconveniente, aunque se trate de una ruptura no significa que
seamos un perdedor, si se encaja de forma adecuada, cualquier tipo de
posible pérdida se puede transformar en ganancia porque nos ha valido
para conocer algo o adquirir alguna capacidad, y lo mas valeroso en la
vida, es el conocimiento y la capacidad de amar y vivirla en armonía y
felicidad, y para conseguirlo hay que aprender a hacer un bien de cada
circunstancia o situación que se presente en nuestro diario vivir, sea
cual sea su nivel de dificultad.
Conocemos
muy poco de las energías y realidades que hacen posible todo cuanto
forma parte de la Naturaleza y la leyes y procesos que la rigen y
conducen, estamos mas interesados en saber quien ganará la liga, o lo
último en tecnología, etc., y donde está nuestro interés está nuestra atención
y nuestro corazón, por eso en estos tiempos sabemos mucho de lo que
apenas sirve para nada, y poco de lo esencial para nuestras vidas y las
de los demás, y aún por encima exigimos que todo nos salga según lo
previsto, y si no es así, nos colgamos el cartel de perdedor, ponemos
cara de circunstancia y nos fabricamos nuestro infierno particular,
después justificaremos todo echando la culpa a alguien o algo para no variar.
Cualquier eupuesta
pérdida o derrota no significa fracaso, todo está contemplado en la
“ciencia de la vida” aprendemos a trabajar a base de aciertos y
desaciertos, aprendemos a amar a base de amores y desamores, y así
sucesivamente ocurre con el resto de cosas de la vida, el fracaso es no
actuar por miedo a perder o fracasar, y para ganar hay que aprender a
perder con elegancia, sin colgarse el cartel de perdedor, y es todo por
hoy, saludos.
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