Reflexiones mañaneras
“El tan doloroso -o no- rechazo”
La herida emocional de rechazo es una de las más frecuentes y dolorosas.
Hoy trataré de que la “sanemos”.
Siempre recomiendo que miremos en nosotros lo que nos quejamos de los demás y cuando lo reconozca en mí, lo entienda y acepte, entonces podré hacerlo con los otros, y mi reacción cambiará significativa-mente.
Vamos primero a suavizar un poco el término “ser rechazado” por “no ser escogido”.
Ahora empecemos:
¿Cuántas veces has tú escogido esto sí, esto no, con este/a sí, con este/a no?
Muchas, ¿verdad?
Y, ¿desde dónde escoge uno?
Pues desde la propia escala de valores.
Valores que obvia-mente son subjetivos, amén de variables en el tiempo.
Así que elijo en función de lo que para mí -y ahí está la clave- algo/alguien tiene valor.
Pero tendremos que aceptar que lo que no escojo (rechazo) no es que no tenga valor de forma absoluta, sino que no lo tiene para “Mi”.
Así que está claro que somos todos grandes “rechazadores” y que es un proceso diríamos “natural”.
Recordáis la conjugación de verbos, ¿verdad?’
-Yo rechazo.
-Tú rechazas.
-Él rechaza.
-Nosotros rechazamos.
-Vosotros rechazáis.
-Ellos rechazan…
Ahora le vamos a dar la vuelta.
Si alguien no me escoge no significa que yo no “valga” absoluta-mente, sino que no entro en los gustos, preferencias, valores, etc, de la otra persona, y tendré que entender y aceptar que es algo lógico y natural.
No me tengo que sentir menospreciado, desvalorizado, o tratado injusta-mente.
El problema está cuando no soy el/la escogido o soy el rechazado/a por alguien que sí tiene VALOR PARA MÍ…
Entonces sí que me importa y me duele, pues obvia-mente querría ser la/el elegido.
Más tendríamos que verlo de la misma manera, un proceso natural y respetable.
Todo estriba en el concepto que uno tenga acerca de su propio valor, su autoestima, sus capacidades y virtudes.
Si uno se sabe y siente valioso, no necesitará de la valoración externa y no le afectará ser rechazado, simple-mente sabe que lo “es” aunque no lo sea para otros.
Otra cosa es cuando no conozco, ni re-conozco mi valor o creo no “valer”.
Entonces, y como nos dice Un Curso de Milagros en su parte psicóloga: “Siempre tendemos a relacionarnos con aquellas personas que pueden reforzar el concepto que tengo acerca de mí mismo”.
Y se nos darán los testigos/situaciones para ello.
Así que si tengo claro mi “valor” no me afectarán los rechazos.
Pero si no, entonces me dolerán mucho y tenderé a “cortar cabezas”, quitando de mi vida precisa-mente a aquellas personas/situaciones que me están mostrando lo que me queda por sanar…
Eso no significa quedarse donde no te valoran.
Significa que observe mi reacción, pues ella habla de mí y no del otro…
Buen día, amigos.
Kriss
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