No es nada sencillo observarnos en detalle, recorrer cada espacio de nuestro Ser y revisar cada rincón de nuestra mente.
Cuesta
hacernos cargo de nosotros mismos, abandonar el papel de víctimas,
reconocer nuestros errores y aceptar nuestras miserias.
Cuesta desaprender...
Es
difícil, vergonzoso y en ocaciones es hasta humillante observarnos
desnud@s ,y no de ropa precisamente, frente al espejo y ver en lo que
nos hemos convertido.
Es
demoledor comprender que no somos lo que creíamos ser y, lo que es aún
peor, que estamos muy lejos de Ser lo que realmente somos...
Cuesta,
es difícil y atemoriza, pero por mucho que nos cueste, por más difícil
que esto sea y más allá del temor que nos genere, es algo que debemos
hacer si deseamos tomar de una vez y para siempre el control sobre
nuestras vidas, y sobre lo que nos rodea.
Nadie
conoce su luz, ni sabe realmente el potencial que posee, ni el poder de
sus intenciones si antes no se enfrenta a su propia oscuridad. Debemos
viajar hasta lo más profundo de nuestro Ser, deshacernos de todo lo que
no nos pertenece, sacarnos las máscaras que tan meticulosamente fuimos
confeccionando a lo largo de nuestras vidas y tener la valentía
necesaria para aceptar que, somos responsables directos de todo lo que
nos rodea.
Podemos
imaginarnos, idealizar o presentir el fuego que llevamos dentro, pero
si no nos vemos en todo nuestro esplendor, si no tomamos conciencia de
lo que realmente somos, si no aceptamos a los demonios que nos habitan,
ni el hecho de que con nuestras emociones, pensamientos y actos podemos
generar y generarnos gran devastación, siempre estaremos en el mismo
lugar.
Aunque
los paisajes y los personajes cambien, adentró, muy en lo profundo
seguiremos sintiendo lo mismo... vacío, estancamiento, angustia y
soledad.
Aún teniéndolo todo, todo nos faltará.
Cuando
no sabemos realmente quienes somos sufrimos la ausencia de nuestra
propia esencia en todo lo que hacemos y nos rodea, desconocemos nuestra
grandeza, e ignoramos la voz del alma que nos grita deseperadamente que
la dejemos salir, que la rescatemos de la oscuridad, que dejemos de
temer, que es hora de brillar, pero nuestra ausencia nos duele y el
dolor no siempre nos deja ver con claridad... Intentamos, en vano,
rellenar el vacio y suavizar la angustia buscándonos en otros seres y
con la esperanza de que las cosas cambien esperamos una señal, una clave
o buscamos afuera a quien Seguir, en quien confiar, con quien compartir
y a quien amar, pero ninguna búsqueda nos traerá consuelo y ningún
camino nos resultará próspero, si no dejamos dejamos caer el velo que
nos cubre y que no nos permite ver más allá.
Primero debemos viajar hacia adentro, desarmarnos y con mucho amor y humildad debemos volvernos a armar.
Quien se conoce a si mism@ obtiene una poderosa llave, y tiene acceso a la gran fuente universal.
Valeria.
by:Seres esotéricos.
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