A
veces la resonancia termina. La conexión acaba. Lo que antes parecía
sólido se ablanda y comienza a disolverse… Y no pasa nada. No se termina
el mundo. La resonancia finalizó, simplemente.
El
problema es que te aferres a lo que no funciona. Que pienses que, si no
es esa persona, ya no puede ser nadie más. Revisa esa creencia. Las
relaciones empiezan y acaban. Sería interesante que comenzaras cualquier
relación teniendo esto claro, pues el “para siempre” obsesivo puede jugarte
muy malas pasadas. Y la mayoría lo llevamos incrustado en el
inconsciente a partir de la concepción del “amor” (más bien, desamor)
que heredamos en la infancia.
A
veces las almas pactan estar en pareja (o en relación de amistad) y
compartir en la Tierra durante un tiempo, para luego seguir caminos
separados. Esto no es el fin del mundo. Obviamente, suele conllevar un
periodo de duelo, pero hay vida más allá de una relación que termina.
Recuerda que cuanto más desamor hayas acumulado en tu interior, más
traumáticas serán tus rupturas y menos conciencia serás capaz de poner
en ellas. Y que quede claro: no es que una relación entre almas en este
planeta no pueda ser para siempre, sino que a veces los aprendizajes
tienen que ver con la ruptura y con el desapego. Amar no implica
solamente estar con otro, sino saber soltarlo cuando la relación no da
más de sí. Hazte hoy la pregunta de si realmente amas al otro o lo estás
poseyendo, pues en muchos casos se trata más de lo segundo que de lo
primero.
Javier López Alhambra
Almas Estelares - Javi López
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