Diálogo en clave de humor: Ego vs. Espíritu Santo ( la parte de conciencia o SER Luminca) q vive dentro de nosotros
Ego (con tono dramático, agarrándose el pecho):
—¡Me abandonas, cruel Espíritu! ¿Qué es eso de “desapego divino”? ¡No ves que yo vivo de apegos! Si no hay likes, abrazos con selfies, gente que me diga “qué genio sos”… ¡yo me marchito como una planta sin regar!
Espíritu (con calma, tomando mate en una hamaca cósmica):
—Querido Ego, tú no te marchitas, tú haces teatro. Y del bueno, ¿eh? Shakespeare se queda corto. Pero el desapego divino no es que te dejen solo: es que no te sigan todas tus telenovelas internas.
Ego (ofendido, inflando el pecho):
—¿Telenovelas? ¡Mis dramas son épicos! ¿Sabías que ayer alguien me miró raro en la calle? ¡Seguro me odia! Ya planeaba tres venganzas posibles, dos reconciliaciones y un monólogo final de lágrimas.
Espíritu (riendo con ternura):
—Ahí lo tienes, director de culebrones. Yo, en cambio, vivo liviano: ni venganzas ni reconciliaciones forzadas, solo presencia. El desapego divino es como soltar el control remoto de tu propio reality show.
Ego (suspira y se abanica con una factura de panadería):
—Pero… ¿y si nadie me aplaude? ¿Si no soy “importante”?
Espíritu (guiñando un ojo):
—Entonces estarás libre. Mira, el desapego divino es como ir a una fiesta sin preocuparte del peinado: disfrutas el baile aunque el flequillo vuele.
Ego (tratando de negociar):
—O sea… ¿me estás diciendo que puedo existir sin obsesionarme, sin culpas, sin coleccionar aplausos?
Espíritu (fingiendo sorpresa):
—¡Exacto! Y hasta puede que seas más simpático.
Ego (se mira al espejo, frunce el ceño y murmura):
—¿Más simpático que yo? ¡Eso es imposible!
Espíritu (riendo a carcajadas, mientras se disuelve en luz):
—Y sin embargo, cuando sueltas, cuando dejas de agarrar con uñas y dientes, hasta tú te vuelves adorable. El desapego divino es la dieta perfecta: cero culpas, cero quejas, y risas ilimitadas.
Ego (apuntando con el dedo como quien hace un juramento):
—Está bien, probaré eso del desapego… pero que conste que lo hago porque YO lo decidí.
Espíritu (con voz suave):
—Por supuesto, protagonista. Quédate tranquilo, siempre serás el actor principal… de tu propio chiste.
Gratitud a Edu!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario