domingo, 24 de agosto de 2025

VOLVER A LA LUZ (Por Antonio Ortega)

 

Muchas almas no quieren volver a la luz y/o no saben nada de la luz, se sienten muy apegadas a otros seres por motivos de afinidad, gustos, deseos, etc…; porque al desencarnar siguen con las mismas sensaciones y sin la lucidez que le permita volver a la luz.
Volver a la luz no significa que se separen de los que están encarnados u otras almas perdidas, las conexiones siguen siendo espirituales pero no lo entienden, siguen teniendo las mismas sensaciones del ego; por eso es que la terapia del alma puede ayudar a almas desencarnadas que se encuentran en estas condiciones.
Cuando las almas se asoman a la luz comienzan a sentir un alivio de sus sensaciones sufrientes, comienzan a sentir unas antiguas sensaciones positivas de su origen de luz y se dan cuenta que pueden renovar una nueva encarnación con un nuevo programa, sienten paz a pesar de no haber concluido con la totalidad de su programa.
Ante el dolor de sentir que se ha ido un ser querido lo mejor es pedir asistencia a las elevadas dimensiones de luz y amor. El ser que dejó su cuerpo sigue escuchando a todos los seres queridos y lo más común es que siente preocupación por no poder explicar que se siente vivo. Desde la luz aliviará a todos con la asistencia desde el alma que nunca muere.
La terapia del alma es muy profunda sobre lo que sale a la luz de los seres humanos, permite investigar o sacar a la luz el recuerdo de nuestro origen ser de luz y la conciencia sólo necesita despertarse. No es descubrir, es sacar a la luz lo que el alma y el espíritu siempre supieron pero normalmente la mente no lo tiene registrado.
Un mundo como éste necesita almas y espíritus; encarnando y reencarnando hasta que sólo seguiremos evolucionando y elevándonos para el regreso a nuestra auténtica casa de otra dimensión más elevada que es como decir “volver a la luz”. En ese regreso sólo seremos espíritus elevados llenos de sabiduría sobre mundos como éste.
Nuestro trabajo aquí es para sanar los errores de vida que sufre este mundo.
Nos parece lento este proceso pero para el universo, el principio único o Dios es sólo un instante.
Los seres queridos que sufren por el alma desencarnada, que lo sienten como si se hubiese muerto. Tenemos que ayudar al alma desencarnada, que lo más común es que esté sufriendo, sintiendo confusión o preocupación por sus seres queridos y por sí mismo, que no entiende lo que le sucede, nadie lo escucha, sin volver a la luz es como un alma perdida; pero no siempre es así porque el ser que desencarna lúcidamente sabe todo lo que sucede y sin demora se reubica en la luz.
Reubicarse en la luz significa volver a la zona desde donde se programó su encarnación y precisamente desde ésta luz es desde donde mejor puede el alma ayudar y conectarse con sus seres queridos aún en vida encarnada.
Tras la muerte del cuerpo las almas seguirán con las mismas emociones y sentimientos que vivieron en los últimos momentos de la experiencia y según sea la lucidez de la mente el alma podría volver a la luz o quedarse atrapada en las sensaciones vividas con el cuerpo y mente que usó.
Regresar a la luz es volver al origen en un estado de paz y eso sólo es posible si el alma resuelve los asuntos que la mantiene atrapada en el plano denso y de bajas vibraciones.
Algunas almas están a medio camino de su regreso a la luz, pero éstas almas tan sólo necesitan una pequeña ayuda para regresar a su estado original de pura luz.
Cuando el alma regresa a la luz se lleva toda la información de las experiencias.
Antonio Ortega – Terapeuta del alma

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