Muchas
almas no quieren volver a la luz y/o no saben nada de la luz, se
sienten muy apegadas a otros seres por motivos de afinidad, gustos,
deseos, etc…; porque al desencarnar siguen con las mismas sensaciones y
sin la lucidez que le permita volver a la luz.
Volver a la luz no significa que se separen de los que están encarnados
u otras almas perdidas, las conexiones siguen siendo espirituales pero
no lo entienden, siguen teniendo las mismas sensaciones del ego; por eso
es que la terapia del alma puede ayudar a almas desencarnadas que se
encuentran en estas condiciones.
Cuando las almas se asoman a la luz comienzan a sentir un alivio de sus
sensaciones sufrientes, comienzan a sentir unas antiguas sensaciones
positivas de su origen de luz y se dan cuenta que pueden renovar una
nueva encarnación con un nuevo programa, sienten paz a pesar de no haber
concluido con la totalidad de su programa.
Ante
el dolor de sentir que se ha ido un ser querido lo mejor es pedir
asistencia a las elevadas dimensiones de luz y amor. El ser que dejó su
cuerpo sigue escuchando a todos los seres queridos y lo más común es que
siente preocupación por no poder explicar que se siente vivo. Desde la
luz aliviará a todos con la asistencia desde el alma que nunca muere.
La
terapia del alma es muy profunda sobre lo que sale a la luz de los
seres humanos, permite investigar o sacar a la luz el recuerdo de
nuestro origen ser de luz y la conciencia sólo necesita despertarse. No
es descubrir, es sacar a la luz lo que el alma y el espíritu siempre
supieron pero normalmente la mente no lo tiene registrado.
Un
mundo como éste necesita almas y espíritus; encarnando y reencarnando
hasta que sólo seguiremos evolucionando y elevándonos para el regreso a
nuestra auténtica casa de otra dimensión más elevada que es como decir
“volver a la luz”. En ese regreso sólo seremos espíritus elevados llenos
de sabiduría sobre mundos como éste.
Nuestro trabajo aquí es para sanar los errores de vida que sufre este mundo.
Nos parece lento este proceso pero para el universo, el principio único o Dios es sólo un instante.
Los
seres queridos que sufren por el alma desencarnada, que lo sienten como
si se hubiese muerto. Tenemos que ayudar al alma desencarnada, que lo
más común es que esté sufriendo, sintiendo confusión o preocupación por
sus seres queridos y por sí mismo, que no entiende lo que le sucede,
nadie lo escucha, sin volver a la luz es como un alma perdida; pero no
siempre es así porque el ser que desencarna lúcidamente sabe todo lo que
sucede y sin demora se reubica en la luz.
Reubicarse en la luz significa volver a la zona desde donde se programó
su encarnación y precisamente desde ésta luz es desde donde mejor puede
el alma ayudar y conectarse con sus seres queridos aún en vida
encarnada.
Tras
la muerte del cuerpo las almas seguirán con las mismas emociones y
sentimientos que vivieron en los últimos momentos de la experiencia y
según sea la lucidez de la mente el alma podría volver a la luz o
quedarse atrapada en las sensaciones vividas con el cuerpo y mente que
usó.
Regresar
a la luz es volver al origen en un estado de paz y eso sólo es posible
si el alma resuelve los asuntos que la mantiene atrapada en el plano
denso y de bajas vibraciones.
Algunas almas están a medio camino de su regreso a la luz, pero éstas
almas tan sólo necesitan una pequeña ayuda para regresar a su estado
original de pura luz.
Cuando el alma regresa a la luz se lleva toda la información de las experiencias.
Antonio Ortega – Terapeuta del alma
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