viernes, 29 de agosto de 2025

NUNCA ES TADE PARA AMARME (Por Carlos Luna)

 

Se me fueron los años sin darme cuenta, se me escaparon entre hijos que crecían, tareas interminables, silencios que se alargaban, camas frías y tazas de café que se enfriaban antes de tocar mis labios.
Se fueron entre sacrificios invisibles, promesas que el viento se llevó y sonrisas falsas para no preocupar a nadie. me convertí en la base, en quien sostiene a todos, escucha y aconseja, pero nadie pregunta si está bien.
Un día, sin drama ni llanto público, me vi frente al espejo. no lloré. me hablé y me dije: ya basta.
A mis casi setenta, cuando creí que solo se me subía la presión o la rodilla, se levantó la dignidad, escondida entre las costillas esperando permiso para salir.
Con voz firme, aunque temblorosa, me dije: basta. basta de ser la última de la lista; basta de mendigar cariño; basta de fingir que duele; basta de creer que ser buena mujer equivale a aguantarlo todo.
Hoy, con arrugas y cicatrices en el alma, me reconstruyo. recojo a pedacitos a la mujer que fui, la que soñaba, la que se reía sola, la que no pedía permiso para vivir. me abrazo. nunca es tarde para amarme, para elegirme y para ponerme en primer lugar. a esta edad me reinvento y lo haré a mi manera.
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