Siempre hay un nuevo amanecer
Nunca es demasiado tarde para una segunda oportunidad en la vida. 
A veces sentimos que el tren ya partió, que los errores nos marcaron para siempre, que las puertas cerradas no volverán a abrirse.
Nos decimos que lo perdido no regresa y que, entonces, ya no vale la pena volver a intentarlo.
Pero la vida, con su misterioso lenguaje, siempre guarda un espacio luminoso para quienes se atreven a levantarse una vez más.
Una segunda oportunidad no siempre significa regresar al mismo sitio o a las mismas personas.
Muchas veces es comenzar desde otro ángulo, con otra mirada, con fuerzas que solo nacen después de haber caído.
Porque la primera vez quizá fuimos ingenuos o impulsivos; pero en la segunda llevamos la experiencia como escudo y la esperanza como motor.
La vida susurra en silencio un poderoso mensaje: todavía puedes.
Todavía puedes sanar.
Todavía puedes perdonar.
Todavía puedes volver a amar.
Todavía puedes luchar por ese sueño que guardaste en un cajón.
El fracaso no es un punto final, sino una pausa que nos prepara para escribir la siguiente página con mayor claridad.
Inténtalo.
Aunque otros piensen que es tarde, lo que importa es lo que decides tú. Los relojes miden horas, pero el alma no entiende de calendarios.
Mientras respires, habrá oportunidad.
Y cuando te atreves a dar ese paso hacia una segunda chance, la vida te sorprende… porque no premia la perfección, sino el coraje de intentarlo otra vez. 
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𝐅𝐞𝐥𝐢𝐳 𝐝𝐢́𝐚!
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