Hay gente que destruye vidas con la lengua…
y otros que destruyen la suya
creyendo todo lo que escuchan.
El problema no es solo quien inventa…
sino quien disfruta escuchando.
Porque la lengua del chismoso
necesita oídos tont0s para hacer daño.
La gente inteligente investiga;
la ignorante sentencia.
Y al final, la verdad siempre encuentra
la manera de salir,
aunque venga despeinada.
La gente habla desde sus heridas,
sus envidias, sus frustraciones
y hasta desde su propia maldad.
Por eso el sabio no corre a juzgar,
porque entiende que en esta vida
hay tres versiones de cada historia:
la tuya, la mía… y la verdad.
Y como dice el pueblo:
“El que mucho oye, poco piensa.”
Cuántas personas buenas fueron señaladas por rumores…
mientras los verdaderos culpables
caminaban tranquilos con cara de santos.
Porque el ruido siempre hace más escándalo que la verdad.
Cuida tus oídos…
porque lo que entra en tu mente,
también ensucia tu corazón.
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