Hola gentes, me apetece escribir acerca de este tema, en principio porque lo considero muy importante, y después quiero intentar limpiarlo de tanta basura, cambios, mezclas y falsos colores, que nosotros los humanos, haciendo uso de nuestra supuesta inteligencia y resto de atributos, hemos vertido y realizado sobre nuestra querida y necesaria diversión, y como siempre, para convertirla en un producto más de mercado, y hacer que sea rentable como negocio, sin que nos importe que algo tan vello y hermoso, y que tantas alegrías y momentos felices nos proporciona, sea profanado y rebajado a la altura y condición de cualquier otro producto de los que se compran y se venden.
Vivimos en un mundo material, y es muy necesario que exista el mercado como procedimiento y forma para el intercambio comercial de todo tipo de productos, enseres y resto de valores, pero todo debe de tener unos límites establecidos, y en nuestro mundo físico, psíquico y espiritual, existen muchas realidades que nunca y en ninguno de los casos, deben figurar, entre lo que se compra y se vende.
Decimos que algo es divertido, cuando las impresiones que estamos recibiendo, nos hacen gracia, y activan nuestro sentido del humor, y éste, a su vez, hace posible la liberación de unas energías físicas y psicológicas, y estas energías, al ser liberadas nos producen un placer muy específico que puede manifestarse desde un simple contento, a la risa en cualquiera de sus niveles, e incluso nos puede conducir a la euforia.
Otra forma de vivir la diversión, es mediante la contemplación, práctica o realización de algo que nos gusta mucho, y durante el tiempo que le dedicamos a este tipo de actos, disfrutamos de sentimientos y vivencias agradables y placenteras, en éstos casos no nos da la risa, pero decimos que resulta divertido hacer esto o aquello porque nos lo pasamos muy bien.
Cuando hablamos de formas, modos, situaciones, eventos, y muchas otras cosas que pueden ser motivo de diversión, no podemos hablar de algo específico y concreto, porque lo que a uno le puede resultar simpático o gracioso, a otro puede que lo contrario, lo que a alguno le provoca risa, a otro puede que le sea indiferente o le entristezca, etc.
La diversión es abstracta e ilimitada, y según el nivel cultural, social, estado de conciencia, estado de ánimo, rasgo psicológico, nivel moral y espiritual, etc., la misma cosa, a unos les gusta y hace gracia, y a otros puede que lo contrario.
La misma persona, en la medida que va cambiando con el paso del tiempo, la experiencia y madurez propician que lo que en un tiempo le hacía gracia y le provocaba risa, en otro tiempo puede que sea diferente, como ejemplo me pongo a mí mismo, recuerdo que en mi niñez, adolescencia y parte de mi edad adulta, cuando alguien tropezaba y se daba de morros, a mi me daba la risa, sin saber el porqué me era divertido, hoy es diferente, cuando alguien tropieza y cae, me siento solidario con su dolor, o posible daño, y para nada me da la risa.
Yo he tropezado y caído muchas veces, y en alguna de ellas me hice bastante daño, y experimenté en vivo y en directo que de divertido tenía bien poco, y si a alguien le daba la risa cuando yo me hacía daño, tampoco me era divertido, y poco a poco fui comprendiendo que el motivo por el que me divertía a costa de la desgracia ajena, era por mi falta de sensibilidad, mala educación, y muchas otras cosas que voy solventado en la medida que las voy descubriendo, mi madurez y estado de conciencia, ha cambiado el fondo y la forma de mis divertimentos.
Para compensar la fatiga y cansancio emocional, saturaciones, agobios, etc., que a unos mas, y a otros menos, nos produce el hacer frente al diario vivir, existe la diversión.
Al igual que cuando estamos cansados por el esfuerzo del duro trabajo físico, el descanso restaura y equilibra nuestro cuerpo físico y las energías vitales y psíquicas, la diversión equilibra y restaura las energías emocionales, que a su vez repercute en lo físico y psíquico, constituye un medio de compensación en favor del equilibrio la estabilidad y la armonía, pero repito que cada persona se divierte de forma diferente, y por motivos diferentes.
El sentido del humor es algo que poseemos todos, unos lo tenemos muy activo y funcionando, y otros por falta de ejercicio, lo tenemos adormecido e inactivo, y esta realidad marca una diferencia en cuanto a carácter y peculiaridades de la personalidad.
Yo en mis tiempos de juventud física, tuve un accidente, rompí una pierna y la tuve enyesada seis meses, cuando me quitaron el yeso estaba muy delgada y débil por la falta de ejercicio, los músculos estaban atrofiados y casi habían desaparecido, y la otra pierna, al estar soportando todo el peso durante largo tiempo, la musculatura estaba crecida y fortalecida, esto nos demuestra que todo lo que se ejercita con frecuencia se desarrolla, crece y mantiene, y en ese todo está incluido el sentido del humor, y lo que no se ejercita ni crece, ni se desarrolla, ni se mantiene.
Por los motivos expuestos y otras realidades, existe la gente divertida, y la no divertida, pero hay que tener en cuenta que el ser divertido, o no, solo es una condición o peculiaridad mas, que puede favorecer la estabilidad emocional, y puede ayudar a establecer relaciones y a mantenerlas, pero en ningún caso determina la calidad personal.
Yo he conocido a personas muy divertidas con un gran sentido del humor, y a su vez eran falsas, envidiosas, etc., su calidad personal era muy baja, y también he conocido a otras personas sin sentido del humor y un tanto aburridas, pero con un fondo extraordinario, muy fiables, muy virtuosas y una gran calidad personal, queda claro pues, que el hecho de que la persona sea divertida o aburrida, no la sitúa por encima o por debajo de nadie, en cuanto a calidad personal se refiere. Continía en la 2ª parte, saludos.
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