Muy
buenas Almas, escribo hoy algo muy interesante sobre temas de
emociones, en este caso hablaremos de los "Anclajes Emocionales" estoy
convencido que os va a interesar mucho, pero como siempre para cualquier
duda podéis visitar mi web; www.juancarloscofrades.com , donde encontrareis una zona de consultas..
Inconscientemente, a menudo estamos expuestos a anclajes, por ejemplo,
podemos escuchar una canción y tener un estado emocional determinado
porque esa música nos recuerda a alguien o alguna situación. Al escuchar
esas notas, nuestras emociones retornan al estado en el que estaban
cuando oímos esa canción.
También al oler un perfume o aroma
podemos recordar algo del pasado y entrar en el mismo estado emocional
que tuvimos. Si por ejemplo, una situación negativa tuvo un olor en
concreto, si luego volvemos a oler el mismo aroma en otro sitio
agradable, sentiremos malestar porque ya tendríamos el anclaje anterior y
ese olor estará vinculado a negatividad.
“Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.”
-Marco Valerio MArcial-
Podemos crear anclajes para tener buenos estados emocionales. Para ello sigamos los dos puntos siguientes:
1. ¿Que estado emocional debemos tener?
El primer paso sería identificar el estado emocional en el que queremos
estar cuando se lleve a cabo la técnica del anclaje. Lo más demandado
es volver a estar en un estado de tranquilidad, bienestar y paz, o bien
obtener un estado de alegría y euforia. Solemos desear pasar de un
estado negativo a otro positivo.
Mujer pensando y practicando la técnica del anclaje
Es importante que nos centremos en lo que realmente deseamos obtener, y
no en lo que no queremos. Por ejemplo, sería un error pensar “no quiero
estar nervioso”, ya que el cerebro no identifica la negación y se queda
con la palabra nervioso.
Si nos ponemos a pensar “no quiero ver
un gato amarillo”, seguramente la mente creará en la imaginación a ese
gato amarillo. Por ello, dejemos las negaciones de lado y centrémonos en
lo que sí deseamos. Cambiar la negación “no quiero estar nervioso” por
la afirmación “quiero estar tranquilo”.
Por ejemplo, vamos a
crear un anclaje para relajarnos y poder dormir bien por las noches. Una
vez tenemos claro que queremos crear un estado de relajación pasamos al
siguiente punto.
2. Identifica cuándo tuviste ese estado que deseas
El siguiente paso sería pensar en alguna situación de nuestras vidas
donde hayamos tenido ese estado emocional que deseamos obtener. Por
ejemplo, queremos relajarnos para dormir por la noche. Hay que detectar
algún día del pasado donde hayamos estado muy relajados e imaginar esa
situación lo más detallada posible.
A la vez que imaginamos ese
día relajante, hay que poner la mano en el pecho, así la mente asocia
ese movimiento de poner la mano en el pecho con la situación que vas a
imaginar. Cuantos más detalles se pongan en la imaginación y más veces
se repita el ejercicio, mejor funcionará.
Un ejemplo de anclaje
Mujer meditando y practicando la técnica del anclaje
Mientras me llevo la mano al pecho, cierro los ojos e imagino un
domingo por la mañana que me levanté para ir a la playa, el día anterior
me había acostado tarde. Llegué a la playa y en cuanto me tumbé en la
toalla con el bikini y una gorra de color beige me quedé relajadísima,
con mucho sueño, oía el ruido de las olas del mar, sentía el sol en mi
piel.
El gesto no tiene porqué ser ponerse la mano en el pecho,
se puede elegir la que más guste, como apretarse un dedo, cogerse la
muñeca, enlazar los dedos, apretarse la oreja, etc… Cuantos más detalles
se recuerden de aquel día, mejor funcionará. Si puede ser, incluso hay
que imaginar los colores del cielo, de la ropa, accesorios, sensaciones,
olores, etc..
Una vez ese día ha sido imaginado con todo tipo de
detalles, con los ojos cerrados y la mano en el pecho, la mente ya
tiene asociado ese movimiento de la mano en el pecho con aquel día
relajante de playa.
Así, una noche que estuviéramos nerviosos y
no pudiéramos dormir, cuando nos llevemos la mano al pecho,
automáticamente volveremos a revivir aquel día relajante de playa y el
estado de relax volverá a nuestro cuerpo.
La técnica del anclaje necesita práctica
Hay que practicar mucho con la imaginación y repetir a menudo el
anclaje. Cuanto más se repita, más automático se volverá el hecho de
llevar la mano al pecho y sentir relajación. El poder de la mente es
inmenso y con práctica podemos dominar nuestras emociones.
“Los recuerdos comunes son a veces los más pacificadores.”
-Marcel Proust-
Los actores están muy acostumbrados a cambiar de un estado emocional a
otro en cuestión de minutos. Dominan muy bien sus emociones, muchos
llevan a cabo la técnica del anclaje sin darse cuenta, por ejemplo se
cambian de ropa para hacer una función y esa ropa ya les cambia las
emociones porque asocian esa ropa al ensayo que tuvieron, la mente
recuerda que con esa ropa tenían una forma de ser determinada.
Si
alguna vez tuviste una buenísima experiencia con alguna ropa en
concreto, la próxima vez que te tengas que enfrentarte a algo que te
crea temor, si te pones esa misma ropa te aportará una dosis de
seguridad. Que funcione en mayor o menor medida, dependerá de la
práctica y situación.
La técnica del anclaje no hace milagros, pero estoy seguro que puede ayudaros a descubrir y superar momentos muy complicados.
sábado, 17 de diciembre de 2022
ANCLAJES EMOCIONALES (Por Juan Carlos Cofrades)
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