Una
de las creencias más extendidas en el ámbito de la espiritualidad es
que el dinero es malo, que no es "espiritual", que no debería existir,
etc. Sin embargo, lo único que estamos consiguiendo con estas creencias
heredadas es alejarlo y limitarnos, aparte de juzgar como "malo" y
"negativo" algo que, en esencia, es neutro (como todo lo demás). El
dinero es simplemente un elemento de intercambio, una energía de
compensación. En todo caso, no es malo el dinero, sino la manera en que
lo usamos, la intención de quien hace uso de él. Pero eso no tiene nada
que ver con el dinero, sino con la conciencia y las creencias de la
persona.
Una
persona de conciencia elevada hará un uso positivo del dinero, mientras
que una persona con poca conciencia lo alejará o, en el caso de que lo
tenga, lo usará de forma inconsciente. Que en el mundo exista la
pobreza, por ejemplo, no es por causa del dinero, sino de las creencias
limitantes y victimistas de la población, que piensa que no hay
suficiente, que el mundo es así y que nada puede cambiar (esa es la
realidad que, entonces, acaba manifestando). Sin embargo, una población
que tuviera creencias abundantes manifestaría una realidad abundante
(abundante en dinero, en oportunidades, en crecimiento, en
cooperación...). Creamos lo que creemos, y esa es la realidad que
manifestamos.
Creemos
ciegamente en las creencias que hemos heredado, y casi todos hemos
heredado unas creencias de escasez, de victimismo, de "no hay
suficiente"... La humanidad solo trascenderá la escasez cuando la
mayoría de la población piense y actúe desde unas creencias abundantes,
de merecimiento y de "hay más que suficiente porque podemos crearlo".
Por tanto, deja de limitarte y atrae a tu vida toda la abundancia que te
corresponde, tanto en dinero como en todo lo demás: hay para todos y es
tu derecho de nacimiento. 
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Javier López Alhambra
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