PIENSO DEMASIADO. ¿CÓMO PUEDO LIBERARME DE ESTE HÁBITO?
El primer paso hacia la liberación consiste en romper las ataduras:
observar nuestros pensamientos y saber detectarlos cuando están
empezando a rumiar demasiado y demasiadas cosas, de una manera inútil y
cansina; nos desidentificamos con esos pensamientos, los definimos como
algo malo para nosotras y decidimos pararlos para evitar que nos hundan.
El segundo paso consiste en arrastrarnos fuera del fango y situarnos en
una distancia que nos permita ver las cosas una mayor claridad y
perspectiva para poder tomar las decisiones adecuadas.
El tercer
paso requiere atención y acción para evitar caer en las trampas que
nuestro hábito de pensamiento excesivo nos guarda para el futuro -ya sea
a los pocos minutos, con el regreso al mismo problema, o bien en cuanto
surja el próximo conflicto.
ROMPER ATADURAS CON EL PENSAMIENTO EXCESIVO.
Este primer paso consiste en concentrar todos nuestros esfuerzos en
evitar los pensamientos contraproducentes, por muy arraigados que estén.
Comprender que el pensamiento excesivo es tu enemigo. Aunque en medio
de tu secuestro mental y emocional te parezca percibir una cierta
lucidez ("ahora me doy cuenta de que nunca me ha querido", "debo ser
realista: nunca he realizado bien mi trabajo"), lo cierto es que en
realidad se está reduciendo notablemente tu visión de modo que sólo eres
capaz de ver las cosas negativas de tu vida. El pensamiento excesivo,
repetitivo y absorbente no te proporciona visiones profundas, sino que
en realidad te hace perder el control de tus pensamientos y
sentimientos. Te miente y te seduce para que pienses y hagas cosas que
no te benefician.
Tómate un respiro. ¿Te has encontrado de
repente atrapada en ese pensamiento traicionero? Date un respiro,
literal y metafóricamente. Respira profundamente -primer paso para la
desconexión- y dedícate a otra cosa. Puedes distraerte haciendo
cualquier cosa que te resulte agradable: dar un paseo, cocinar, salir a
hacer la compra, leer un libro, jugar con tus hijos... Ayudar a otras
personas resulta una distracción excelente que, además, da solidez a tus
valores y sentido de utilidad a tu vida.
Muévete. La actividad
física tiene ciertos efectos bioquímicos -como la segregación en el
cerebro de sustancias químicas como la norepinefrina y la serotonina-
que repercuten positivamente en el estado de ánimo y el modo de pensar.
Atención y firmeza. Presta atención y proponte parar el pensamiento de
una manera contundente y asertiva. A veces te asalta el "mono loco" del
pensamiento cuando estás en una situación de la que no puedes marcharte o
distraerte. En cuanto detectes ese tipo de pensamiento circular y
corrosivo muestra tu autoridad de una manera contundente, como lo harías
con un niño pequeño que se está poniendo en peligro: "¡Basta ya!",
"¡Para!" o cualquier otra expresión que surta efecto contigo misma.
Tómatelo en serio.
No dejes que tus pensamientos te venzan. Recuerda
que no eres tus pensamientos, y que tú llevas la vara de mando de tu
vida. Tú puedes.
Anótalo en tu agenda. Cuando observes que tu
pensamiento es circular, inútil y agotador, o simplemente que no es el
momento para dedicarte a ello, haz un sitio en tu agenda para tratarlo
en el momento oportuno, en las condiciones adecuadas. No se trata de
ignorar o evadir problemas, sino de afrontarlos de una manera eficaz y
en las mejores circunstancias.
Delega tus preocupaciones. Si no
depende de ti, hazte un lado y deja los problemas en manos de quien
dependa. Si depende de ti, ciertas actitudes espirituales como la
esperanza o la confianza, y prácticas como la meditación pueden ayudarte
a distanciarte de tus obsesiones.
Apóyate en otras personas. Hablar
con amigas o personas de confianza puede ayudarte a organizar tus
pensamientos y desenmascarar los temores infundados.
Escribe un
diario. Anotar tus pensamientos te ayuda no sólo a organizarlos, sino a
comprender más tarde tus errores de planteamiento, tus tendencias
nocivas y tus miedos.
Descubre lo que te gusta y úsalo para cargarte
de energía y alimentar tu autoestima. Busca actividades que te
proporcionen emociones positivas: ve a darte un masaje o al gimnasio,
escucha tu música preferida, ve al cine, sal a cenar con tu pareja o
amigas.
DISTRÁETE Y DALE LA ESPALDA AL PENSAMIENTO OBSESIVO.
Qué hacer.
Sal a pasear, haz ejercicio físico, lee un libro, escucha la música que
te guste, ve al cine, dedícate a cualquiera de tus aficiones (como
pintar, tocar el piano, hacer manualidades), pon orden en la casa, juega
con tus hijos, ayúdales a hacer los deberes, sal de compras, haz
trabajos voluntarios o ayuda a otras personas...
SURTEN MÁS EFECTO COMO DISTRACCIONES LAS ACTIVIDADES QUE REQUIEREN MUCHA CONCENTRACIÓN, Y EL EJERCICIO FÍSICO.
domingo, 11 de junio de 2023
¿PIENSAS DEMASIADO? 3ªParte (Por Emma Fernandez)
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