Ya no pueden vivir con la rutina ni en la mundanidad.
En el interior de ellas brilla la Luz, la luz que trajeron al nacer.
Se distinguen de las otras porque ya no buscan nada en la Tierra sino la Verdad.
Llevan dentro de sí la aspiración de un mundo mejor aquí en la Tierra. Se sienten más como espíritus encadenados a unos cuerpos que como cuerpos que tienen un “espíritu”.
Viven anhelando mejorarse, eliminando los defectos del egoísmo, y comprenden la vida con una ancha visión, dando supremacía al conocimiento de que somos consciencia en evolución y que la existencia terrenal en lugar de vivirla a ciegas, es necesario comprenderla, puesto que es un medio y no un fin.
Las almas cansadas de Cristo son los espíritus viejos que han venido muchas veces al mundo y han pasado por variadas experiencias, y se sienten lo suficientemente conscientes como para comprender a qué han venido y hacia dónde van y sienten en su interior la aspiración a lo superior, a lo bueno, al ansia inextinguible de mejorarse cada día más, de ejemplarizar.
Las almas cansadas no son almas jóvenes que todavía se entretienen en el mundo viviendo para sí y en la diversión intrascendente.
Las almas cansadas son las que ya están despiertas o despertando y que sienten el cansancio y el hastío de la vida material y son las que buscan y descubren. Muchas de ellas, aunque sufriendo, mantienen su esclavitud a la rutina, a lo que no es recto, a lo que es egoísmo. Es que no se han comprendido totalmente y viven debilitadas, sin fuerzas. Otras, son las que ayudan y enseñan el Sendero. Son las que saben por qué sufre el mundo, que es por el egoísmo y la sujeción ciega a la materia y que, saltando por todos los fenómenos evolutivos del mundo, creados por la misma incomprensión y que constituyen como una super-estructura, se dan a la tarea de penetrar las causas del mal, profundizando en la vida humana y descubriendo la raíz que produce todo dolor: el egoísmo y la incomprensión.
Son los seres cansados para la injusticia, para la superficialidad y la ignorancia, que no quieren seguir arrastrando.
Serán, cuando se preparen, los fuertes y los vencedores, los caminos para llegar a un mundo mejor y a una humanidad más liberada.
Por eso su Ser Superior los llama, porque sabe de sus anhelos y conoce sus evoluciones y sus deseos de conocer la Verdad y liberarse de toda ilusión, para penetrar en el reino de la consciencia que es la unidad con todos y el inicio de un más vasto y trascendente conocimiento de la vida.
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