¿Crees que le das demasiadas vueltas a las cosas?
¿Te quedas
enganchada después de una discusión sobre lo que dijiste mal o lo que
podías haber dicho? ¿Te cuesta dormirte por las noches temiéndote lo
peor tras un pequeño fallo en el trabajo o después de pasar por un
control médico rutinario?
No eres la única y, de hecho, cada vez
es más creciente el número de mujeres (y de hombres también) que
piensan demasiado, impidiéndose a sí mismas el desarrollo de una vida
satisfactoria.
En este informe te mostraremos cómo liberarte de
ese exceso de pensamiento nocivo y te plantearemos estrategias para
recuperar el control de tu vida.
EL PENSAMIENTO EXCESIVO NOS AGOTA.
Pensar está muy bien. Vivir una vida racional y positiva es lo mejor
que nos puede ocurrir. Pero cuando nuestra mente se queda dándole
vueltas a nuestros pensamientos inútilmente produciendo sentimientos
negativos, se da lugar al "efecto levadura", tal como lo denomina Susan
Nolen-Hoeksema en su libro "Mujeres que piensan demasiado" (Ed. Paidós).
Se trata de un pensamiento excesivo que tiene lugar a partir de una
pequeña idea o problema, que pasa a generar más y más preguntas, nuevas
relaciones de ideas (todas con el mismo denominador común, problemático y
lleno de temores), generando otros pensamientos negativos que se
expanden, crecen y acaban por apoderarse de todo el espacio de nuestras
mentes.
El resultado es agotador. Lejos de encontrar repuestas o
soluciones válidas acabamos en un callejón sin salida presas de
sentimientos de victimismo ("no podré salir de ésta", "soy tan incapaz
como siempre lo he sido"), ansiedad ("esto se acaba") y depresión ("mi
vida no vale nada").
Pensamos demasiado cuando nos dejamos
atrapar por torrentes de pensamientos y sentimientos negativos que nos
abruman y que interrumpen nuestro funcionamiento diario y nuestro
bienestar.
1. ¿POR QUÉ ES MALO PENSAR DEMASIADO?
Cuando el pensamiento es constructivo y creativo, y aporta soluciones,
nunca es demasiado, ya que se detiene al final del proceso y se relaja
inmerso en una sensación satisfactoria de "misión cumplida".
El
pensamiento excesivo, por el contrario, resulta nocivo porque afecta a
nuestra capacidad para obtener respuestas y soluciones a nuestros
problemas, produce desmotivación y genera nuevos problemas, nos bloquea
en una posición repetitiva que acaba alejando a nuestras amistades y
familiares (que aun apoyándonos en un principio acaban siendo presas del
mismo agotamiento impotente) y, finalmente, puede arruinar nuestra
salud física y emocional. El pensamiento excesivo puede llegar a
arruinar relaciones.
Según Nolen-Hoeksema, "la mujer tiene el
doble de probabilidades que el hombre de caer en una depresión profunda o
de sufrir ansiedad, y parece que una de las razones de que esto sea así
es precisamente nuestra tendencia a pensar demasiado".
EFECTOS NEGATIVOS DEL PENSAMIENTO EXCESIVO.
Te hace la vida más difícil. Las tensiones a las que te enfrentas te
parecen mayores; resulta más difícil encontrar soluciones adecuadas y es
más probable que tus reacciones sean más vehementes y de efectos
contraproducentes.
Perjudica tus relaciones. Puedes molestar a otras
personas con tus reacciones desproporcionadas, pero además, incluso tus
mejores amigas pueden acabar aburridas por la repetición incansable del
mismo problema e impotentes ante tu falta de receptividad y actitud
para solucionar decididamente el problema.
Puede llegar a provocar
trastornos físicos y mentales serios, como gastritis, dolores de cabeza,
hipertensión, o bien depresión y ansiedad, así como el abuso de drogas
como el alcohol, café o tabaco.
viernes, 9 de junio de 2023
¿PIENSAS DEMASIADO? 1ª Parte (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario