miércoles, 7 de junio de 2023

YO SOY YO ¿O QUIZÁS NO? 2ª Parte (Por José Miranda)

 

(Viene de la 1ª Parte)     En muchas ocasiones hemos afirmado que uno de los peores errores que cometemos un porcentaje muy elevado de las personas de esta sociedad, es el de las comparaciones y competencias personales, a pesar de tanta modernización, tanta tecnología, tantas aplicaciones, y tanta información disponible y al alcance de casi todo el mundo, algo tan sencillo y evidente como el enterarnos de una vez por todas, que todos somos diferentes, y que nadie tiene porqué ser o parecerse a otro alguien, no nos entra en la cabeza, no lo damos asimilado ni comprendido, y es por eso que la mayor parte del tiempo estamos con nuestra atención hacia fuera para ver como son los demás, lo que hacen los demás, cómo visten los demás, etc. y todo ello para copiar e imitar a todas aquellas personas que admiramos e idolatramos, o modelos de conducta que valoramos y deseamos poseer. 
 
Nos olvidamos por completo que somos creadores, que todos y cada uno de nosotros tenemos algo en exclusiva para ofrecer, y que solo nosotros podemos crearlo, somos Seres únicos e irrepetibles, y en base a esta realidad, nuestra aportación a este mundo y sus criaturas es diferente a las del resto, el mundo necesita de nuestra particular obra creada por nosotros, no hemos venido a copiar, imitar o competir, parte de nuestra misión es ofrecer una versión distinta y única de cómo vivir la vida.
 
Muchas de las personas a las que admiramos y nos gustaría parecernos a ellas, solo conocemos un escaso cinco por ciento de lo que en realidad son, casi todas las personas solo mostramos hacia el exterior lo que nos gusta que vean de nosotros, y alguna otra cosilla que se nos escapa, pero en términos generales, la imagen que proyectamos hacia el exterior es muy incompleta y distorsionada.
 
En el mundo popular, y sobre todo las personas célebres y famosas, la imagen que nos proyectan está muy condicionada por el marketing y las apariencias,  solo durante una larga convivencia se llega a conocer a alguien, y no en su totalidad, hay todo un mundo interno que permanece oculto, solo ante algunas determinadas circunstancias o situaciones de naturaleza y condición similar a lo oculto, nos hacer perder el control, y es entonces cuando sorprendemos a las personas que creían conocernos, suelen decir: ¡Y yo creía que le conocía!.
 
El principal anhelo de casi todos es de ser lo mas feliz posible, y muchas de nuestras formas de pensar, sentir y actuar, salvo casos de excepción, nos marcan rumbo en direcciones equivocadas o opuestas, para optar a poder ser feliz aunque sea de forma mínima, hemos de prestar atención a nuestro interior, a lo que pensamos, sentimos, a las reacciones que se producen en nuestro interior, a todo lo que forma parte de nuestra persona, nos urge conocernos, aceptarnos valorarnos y amarnos, si no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, ¿Cómo entonces aseguramos conocer a los demás?, porque esta claro que cuando quedamos fascinados ante alguien, y le adoramos, idolatramos o envidiamos, (que de todo pasa) es porque le conocemos o estamos en la creencia de que es así.
 
En las profundidades de nuestro interior existe un mapa en el cual está marcado nuestro itinerario por los senderos de la vida, a modo de proyecto de realización, está programado, estructurado y diseñado según nuestras necesidades mas apremiantes de progreso y evolución, contiene todas las asignaturas que componen el presente curso de formación espiritual al que llamamos "vida humana". y es una de las principales causas por las que hemos de dirigir mucha atención hacia nuestro mundo inteno porque es de nuestro interés el encontrarlo cuanto antes para fijar el rumbo correcto hacia nuestro destino.
 
En tiempos pasados yo era uno más del rebaño, no me acptaba ni me quería, estaba acomplejado porque establecía comparaciones con personas de éxito social y con alto poder adquisitivo, me faltaba conocimiento, comprensión, humildad y muchas otras cualidades necesarias para valorar lo propio y dejar de mirar y comparar con lo ajeno, fuí víctima de mi ingenuidad e ignorancia por lo que padeci de forma considerable, aún hoy no estoy libre de mi ignorancia y egoísmo, pero los progresos realizados me permiten vivir mucho mejor.Continúa en la 3ª parte.  Saludos.

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