Cuando
el alma deja el cuerpo durante el sueño, no permanece inactiva: viaja,
contempla la inmensidad, comulga con los espíritus celestes, se
fortalece en el conocimiento del amor, de la sabiduría y de la verdad.
Cuando regresa al cuerpo, trae consigo el recuerdo de todas estas
riquezas que trata de imprimir en el cerebro. E incluso si el hombre no
es consciente de ello inmediatamente, como todas estas grandes verdades
dejan en él una huella etérica, tarde o temprano termina por ser
consciente.
He
ahí por qué puede ocurrir que ustedes reciban de repente, como en un
deslumbramiento, la comunicación de ciertas verdades sublimes que
ciertamente su subconsciente ya llevaba en ustedes desde hace mucho
tiempo. Hasta entonces, aún no había llegado el momento para ustedes de
ser conscientes de ello, pero se presentó súbitamente un instante
propicio en que su cerebro se encontraba en buena disposición, y esta
verdad brotó. Si quieren que estas experiencias sean cada vez más
frecuentes, deben introducir en su vida una gran disciplina, pues a
partir del momento en que el hombre se acostumbra a trabajar en su
cuerpo físico para purificarlo y volverlo sensible, su alma puede grabar
más fácilmente las verdades sublimes.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
No hay comentarios:
Publicar un comentario