viernes, 1 de septiembre de 2023

SOBRE EL QUERER Y EL AMAR (Por José Miranda)

 

Buenos días amigos-as, aquí estoy de nuevo dispuesto a versar sobre las cosillas del querer, el amar, sus derivados y sus complicaciones, que también las tiene.

A mi entender existe una gran diferencia entre lo que es querer y amar, el cariño es mas humano, mas personal, es una energía programada en positivo como consecuencia de una relación mantenida en el tiempo de naturaleza agradable, y los lazos de familia también ayudan a su creación, pero al pertenecer a un nivel mas superficial, podemos, y de hecho así sucede, querer mucho a una persona y odiar a otra, e incluso ocurre que a veces queremos a alguien y después la relación se invierte y lo que era cariño pasa a ser otro sentimiento de naturaleza diferente incluso puede que opuesto, esto ocurre porque el cariño es superficial y transitorio, pertenece a la personalidad, y ésta es cambiante, esta sujeta a los estados de ánimo, las circunstancias y a la forma de resolverlas o actuar frente a ellas.

 Ejemplo: Un asesino siente cariño hacia sí mismo y los suyos, pero no puede sentir Amor, si lo sintiera no podría asesinar porque el Amor une a todos los corazones en un mismo sentir formando la "cadena fraterna" y cuando tenemos el Amor con nosotros y Él nos tiene a nosotros, el daño hacia lo ajeno nos duele igual o más que a nosotros mismos.

 El cariño es direccional siempre va dirigido hacia alguien o algo, el Amor es multi-direccional,se irradia en todas direcciones sin exclusión y cuando se posee nunca se puede dejar de amar, ni nos permite el dañar o perjudicar deliberadamente.

 El Amor es una manifestación de nuestro Ser, (alma y espíritu) de nuestro Dios interno, y cuando hemos adquirido la facultad y capacidad de "amar", es porque hemos desterrado toda posibilidad de odiar, malquerer o cualquier otro tipo de maltrato hacia nosotros, nuestro prójimo o la propia Naturaleza.

 El Amor es el tronco del Árbol de tamaño infinito, y cada una de sus ramas son las Leyes, virtudes, atributos, etc., que dan lugar a toda creación, modificación, adaptación y mantenimiento de la Naturaleza y el Cosmos, y cuando alguien consigue llegar al centro de Sí mismo, ante la presencia de su propio Dios interno, es porque ha completado el itinerario o peregrinaje interior que es donde se adquiere la sabiduría, la comprensión, la misericordia y todo cuanto se necesita para ver y apreciar la Verdad contenida en todas las cosas, y cuando apreciamos y comprendemos la esencia y realidad de algo, solo se puede amar, porque en ello vemos el cumplimiento de la Ley y Misericordia Divina y la Base de la cual parte el "milagro" al que llamamos VIDA.

Cuando hemos reconquistado la capacidad de AMAR, nunca volveremos a odiar, porque el Amor es Luz, y el odio es tinieblas u oscuridad, y la luz disipa o destruye las tinieblas, no pueden permanecer juntas.

El Amor lo vamos consiguiendo de forma gradual, y aunque estemos en los niveles mas bajos, siempre podemos disfrutar y ofrecer algunos momentos del mismo, aunque sea condicionado por nuestras sombras.

La diferencia entre querer y amar, es un tema que no nos debe de preocupar demasiado, cada cosa llega en su momento, ni antes ni después, la fruta cuando está madura cae del árbol por sí sola, lo importante es comprender la necesidad de valorarnos, aceptarnos y querernos, de ello depende nuestro nivel de autoestima, parte de nuestra alegría, nuestra vitalidad, nuestras ganas de vivir y crecimiento personal, etc.

 El concepto del perfeccionismo patológico a veces supone es un gran obstáculo a la hora de valorarnos y aceptarnos, pues hay mucha gente obsesionada con que todo tiene que ser perfecto, con que todo lo que hace tiene que quedar perfecto, como nadie nace sabiéndolo todo, pues cometen errores al igual que todo el mundo, y por ese motivo se valoran mal, y no se aceptan, y tampoco se quieren. La maestría se consigue arriesgando, errando y rectificando, "de humanos es el errar, y de sabios el rectificar".

 Las mismas referencias, puntos de vista y parámetros que usamos para valorarnos y aceptarnos, hemos de usarlos también para valorar y aceptar a nuestro prójimo, si somos permisivos y tolerantes con nosotros, y exigentes e intolerantes con los demás, la cosa pinta mal, seguramente que son nuestras sombras las que llevan el control y dirección de nuestros actos, hemos de rectificar de inmediato, el refrán dice: "lo que no quieras para ti, no lo quieras para mí", recordemos que todo lo que hacia afuera arrojemos, nos será devuelto con su correspondiente cosecha, así funciona la Ley de Causa y Efecto, o la Ley del Karma según se le quiera llamar, y al tratarse de una Ley Natural, emanada de la Justicia y Misericordia Divina, se cumple con exactitud, en estos casos no valen los enchufes de alto voltaje, ni ningún otro tipo de amaño.

 Todo empieza de abajo hacia arriba, de menos a mas, siempre aceptar de buen grado lo que en cada momento poseemos, sin mirar hacia lo que poseen los demás y establecer comparaciones, cualquier don o riqueza  que poseamos, debe de ser producto de nuestro esfuerzo o merecimiento legítimo, si es conseguido a través de otras artes poco loables, nunca obrarán a favor de nuestro bien.

 Cuando envidiamos o deseamos lo que otros poseen, la carcoma nos corroe por dentro, y nos sentimos acomplejados e insignificantes, y por supuesto que este tipo de pensamientos y sentimientos no nos permiten valorarnos ni aceptarnos ni mucho menos querernos, y todo aquel que no se valora, no se acepta y no se quiere, vive en confrontación consigo mismo, con el prójimo, con la Naturaleza, y con todas las Leyes que rigen el Universo y el Cosmos, antes o después se dará cuenta de su error, rectificará, y después de desandar el camino andado en dirección equivocada, fijará un nuevo rumbo donde la Vida le seguirá sorprendiendo para que no se aburra.
Y aquí lo dejo, un saludo y a quererse y amarse que es gratis y esta muy bien.

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