Existen tres tipos de angustia: la angustia existencial, la angustia mental y la angustia del no-Ser.
ANGUSTIA
EXISTENCIAL: es la angustia de la humanidad. Su origen es no haber
recibido verdadero amor en la infancia; no haber sido visto, considerado
y admirado; haber sufrido abandono físico o emocional, rechazo,
maltrato y distintos tipos de distorsiones del amor. La forma de
superarla es muy sencilla: sintiéndola. La angustia no es algo malo,
sino que forma parte del karma acumulado que sólo se trasciende a través
del amor y la aceptación plena. El tiempo que tardes en superar tu
angustia es directamente proporcional al grado de tu resistencia a ella.
Si tu resistencia es nula y tu aceptación es total, puedes transmutar
la angustia de toda una vida en pocos minutos e incluso segundos, tal
cual lo hacen los niños.
ANGUSTIA
MENTAL: se origina por la identificación con un pensamiento. Piensas en
algo que sucedió o imaginas puede suceder y entonces sientes angustia
en tiempo presente, cuando en realidad nada está sucediendo Ahora. Este
tipo de angustia es muy común y no se va realizando terapias, porque lo
que hay que cortar es un mecanismo mental, no emocional. No es una
emoción, o más bien, es una emoción falsa producto de creer lo que dice
una voz en la cabeza y no de un evento real que está sucediendo Ahora.
ANGUSTIA
DEL NO-SER: es la angustia por no hacer lo que tu corazón te dice que
debes hacer. Esta angustia no se va ni siquiera con mil meditaciones.
Hasta que no dejes de abandonarte; hasta que no des ese paso que sabes
que tienes que dar hacia tu máxima felicidad, no se irá. La angustia del
no-Ser se produce por ser infiel a ti mismo y es sumamente
desgarradora. Sin embargo, en el momento en que comienzas a moverte y a
seguir a tu corazón hacia tu libertad, desaparecerá como si nunca
hubiera existido.
Fernán Makaroff
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