La Ciencia Oculta no es una ciencia cuyos secretos se puedan transmitir de repente a través de una comunicación verbal e incluso escrita. Si así fuese, todo lo que los “Hermanos” tendrían que hacer sería publicar un Manual de este arte que podría ser enseñado en las escuelas como lo es la gramática. Es un error común entre las personas creer que nos envolvemos voluntariamente a nosotros y a nuestros poderes en el misterio; que deseamos guardar nuestros conocimientos para nosotros mismos y que, por nuestra propia voluntad, nos negamos a comunicarlos - “caprichosa y deliberadamente”. La verdad es que hasta que el neófito no alcanza la condición necesaria para ese grado de Iluminación al que tiene derecho, y para el cual ya está preparado, la mayor parte de los secretos, si no todos, son incomunicables. La receptividad debe ser equivalente al deseo de instruirse. La iluminación debe llegar de dentro. Hasta entonces, ninguna fórmula mágica de encantamiento, o la aplicación de ridículas ceremonias, ni conferencias o discusiones metafísicas, ni ninguna penitencia voluntaria, pueden darla.
(Un Mahatma)
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