“La
palabra es un hilo de sonidos cargado por nuestros sentimientos; en
razón de eso lo que sentimos es el remolino vibratorio que nos conducirá
la palabra, al lugar que nos proponemos alcanzar.
Cuando hablamos, cada uno de nosotros presenta el propio retrato espiritual pasado a limpio.
Conversando, dialogamos; dialogando, aprendemos.
Quien condena, echa una piedra que volverá siempre al punto de origen.
Las
artes son canales de expresión derivados del verbo; la escultura es la
palabra coagulada, la pintura es la palabra colorida, la danza es la
palabra en movimiento, la música es la palabra en amor; pero la palabra
en sí misma, es la propia vida.
Cuando
tengas que reclamar eso o aquello, espere que las emociones se
encuentren pacificadas; un grito de cólera, muchas veces, tiene la
fuerza de un puñal.
Siempre
que pueda y cuando pueda, absténgase de malos comentarios: la palabra
crea la imagen y la imagen atrae la influencia que corresponde.
Usted habló, comenzó a hacer. No hable de la tiniebla para que la tiniebla no comience a caminar por su cuenta.
Benditas
serán sus palabras siempre que Usted hable, poniéndose en la posición
de ausente o en el lugar de los que le oyen la voz.
André Luiz, Chico Xavier
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