Viene de la iª parte. Lee esto con voz seria:
“Arquímedes descubrió que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta
un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del volumen de agua
desalojado”. Y lee esto con emoción “Esta mañana mi hija ha dicho, por
primera vez, mamá”… ¿Acaso no es más importante el enunciado de
Arquímedes que una simple sílaba –má-que cuando es repetida se convierte
en mamá?... ¿Porqué me despierta una emoción distinta?... ¿Qué clase de
receptividad hay en mi sentimiento de amor, que reacciona de una forma
distinta y sin valorar la gramática?
¿Te atreves a reflejar en
palabras la sensación que produce un orgasmo, la visión de un amanecer,
cómo se siente una brisa junto al mar, cómo es una mirada, una palabra
de amor, un escalofrío…?
Hace tiempo pensé que “La emoción que puede contarse con palabras deja de ser una emoción para convertirse en una definición”.
Las cosas que te suceden también cambian de sentido dependiendo dela
emoción que se produce. ¿Has observado alguna vez los síntomas de estar
enamorado?... ¿No?... lee: insomnio, taquicardias, pérdida de atención,
pérdida de apetito, alteración del sistema nervioso, falsa idealización,
irrealidad en la ensoñación, etc. Así tal como se cuenta, no parece que
sea muy atrayente pasar por este trance, pero cualquier que haya estado
realmente enamorado sabe que esto es así, y todos ansiamos pasar por
esa misma situación.
Lo importante no es lo que el otro dice, sino lo que mueve en mi: de agradable, de enojo, de aceptación, de inconformidad…
La diferencia está en vivenciar con toda la intensidad las emociones
hasta llegar a la profundidad. Es lo que diferencian el vivir con
minúsculas del VIVIR con mayúsculas.
Algunos de los momentos más
agradables de la vida pueden ser coas que no se pueden provocar
matemáticamente y menos aún comprar: compartir una risa amplia y sonora
con alguien querido, pasear en silencio con los sentidos puestos en el
ambiente o el paisaje, escuchar una música desde el Centro, dejar volar
al pensamiento tras un recuerdo amable, atreverse a decir a alguien lo
que se siente, poner en palabras la inspiración sentimental que todos
llevamos dentro, sentir un intenso e inmenso escalofrío, llorar de
felicidad ante un descubrimiento, abrazar, compartir, acariciar, amar…
Las emociones son la base de la vida, porque sobre ellas se sustenta lo
que eres, en ellas se basan todas tus acciones, y por ellas se producen
todos tus encuentros. Negar las emociones es negarse a respirar, o
imponerse el castigo de no abrir lo ojos nunca; es negarse a recibir el
crecimiento a través de lo que cada emoción incorpora a uno; es negar
que esa es la esencia y el fundamento personal.
Si Dios nos
hubiera querido insensibles, no hubiera puesto en nosotros esta
capacidad inevitable y enriquecedora; si Dios hubiera querido unos seres
monótonos y uniformes, no habría implantado en alguna parte de nosotros
una cualidad que se está expresando constantemente, o no habría creado
cosas tan innegables como el sol, el mar, el cielo, las flores, la vida…
La vida es más emocionante si uno se permite emocionarse.
Te dejo con tus reflexiones…
martes, 28 de noviembre de 2023
EL MUNDO DE LOS SENTIMIENTOS 2ª Parte (Por Emma Fernandez)
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