martes, 28 de noviembre de 2023

EL MUNDO DE LOS SENTIMIENTOS 2ª Parte (Por Emma Fernandez)

 Viene de la iª parte.       Lee esto con voz seria: “Arquímedes descubrió que todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del volumen de agua desalojado”. Y lee esto con emoción “Esta mañana mi hija ha dicho, por primera vez, mamá”… ¿Acaso no es más importante el enunciado de Arquímedes que una simple sílaba –má-que cuando es repetida se convierte en mamá?... ¿Porqué me despierta una emoción distinta?... ¿Qué clase de receptividad hay en mi sentimiento de amor, que reacciona de una forma distinta y sin valorar la gramática?
¿Te atreves a reflejar en palabras la sensación que produce un orgasmo, la visión de un amanecer, cómo se siente una brisa junto al mar, cómo es una mirada, una palabra de amor, un escalofrío…?
Hace tiempo pensé que “La emoción que puede contarse con palabras deja de ser una emoción para convertirse en una definición”.
Las cosas que te suceden también cambian de sentido dependiendo dela emoción que se produce. ¿Has observado alguna vez los síntomas de estar enamorado?... ¿No?... lee: insomnio, taquicardias, pérdida de atención, pérdida de apetito, alteración del sistema nervioso, falsa idealización, irrealidad en la ensoñación, etc. Así tal como se cuenta, no parece que sea muy atrayente pasar por este trance, pero cualquier que haya estado realmente enamorado sabe que esto es así, y todos ansiamos pasar por esa misma situación.
Lo importante no es lo que el otro dice, sino lo que mueve en mi: de agradable, de enojo, de aceptación, de inconformidad…
La diferencia está en vivenciar con toda la intensidad las emociones hasta llegar a la profundidad. Es lo que diferencian el vivir con minúsculas del VIVIR con mayúsculas.
Algunos de los momentos más agradables de la vida pueden ser coas que no se pueden provocar matemáticamente y menos aún comprar: compartir una risa amplia y sonora con alguien querido, pasear en silencio con los sentidos puestos en el ambiente o el paisaje, escuchar una música desde el Centro, dejar volar al pensamiento tras un recuerdo amable, atreverse a decir a alguien lo que se siente, poner en palabras la inspiración sentimental que todos llevamos dentro, sentir un intenso e inmenso escalofrío, llorar de felicidad ante un descubrimiento, abrazar, compartir, acariciar, amar…
Las emociones son la base de la vida, porque sobre ellas se sustenta lo que eres, en ellas se basan todas tus acciones, y por ellas se producen todos tus encuentros. Negar las emociones es negarse a respirar, o imponerse el castigo de no abrir lo ojos nunca; es negarse a recibir el crecimiento a través de lo que cada emoción incorpora a uno; es negar que esa es la esencia y el fundamento personal.
Si Dios nos hubiera querido insensibles, no hubiera puesto en nosotros esta capacidad inevitable y enriquecedora; si Dios hubiera querido unos seres monótonos y uniformes, no habría implantado en alguna parte de nosotros una cualidad que se está expresando constantemente, o no habría creado cosas tan innegables como el sol, el mar, el cielo, las flores, la vida…
La vida es más emocionante si uno se permite emocionarse.
Te dejo con tus reflexiones…

No hay comentarios:

Publicar un comentario