martes, 28 de noviembre de 2023

NO TODO VALE (Por Javier Lopez)

 

Una confusión común en muchas personas abiertas al camino del crecimiento espiritual es pensar que la conciencia de unidad (la idea de que todos estamos conectados y de que somos uno con todo lo que existe) equivale a permitir cualquier cosa en nuestra vida. Suele surgir aquí una actitud pasiva a la que ya nos hemos referido en otras ocasiones y que consiste en aceptarlo todo, perdonarlo todo, acogerlo todo… En definitiva, “amarlo” todo. Desde una perspectiva amplia (en estados de meditación o contemplación, por ejemplo), sí es posible alcanzar y sentir ese estado de Amor Absoluto, pero a efectos prácticos las cosas son diferentes. Es decir, en tu día a día no puedes caminar aceptándolo todo, permitiéndolo todo y consintiendo todo lo que ocurra en tu entorno. Mucho cuidado con esta confusión, porque suele llevar a muchas personas a la actitud de “todo vale a mi alrededor”, y esto acaba ocasionando graves consecuencias.
No. No todo vale. No vale, por ejemplo, que otras personas no te respeten y tú lo aceptes y las ames porque eres espiritual o “vives en conciencia de unidad”. No vale, por ejemplo, que sientas la obligación de relacionarte con personas que no te inspiran o cuyo modo de entender la vida está a años luz del tuyo. Puedes comprenderlas y aceptar su historia (aquí aplicamos la conciencia de unidad), puedes estar en paz con lo que muestran, pero no tienes por qué incluirlas en tu espacio cuando no resuenas con ellas y sabes perfectamente que lo único que van a traer a tu vida es conflicto, interferencias y poca claridad. No vale, por ejemplo, que tengas que perdonar porque sí las impertinencias, la desfachatez, el maltrato o el atrevimiento de quien sea: ¿perdonar todo eso? ¿Seguro? No, me perdono a mí mismo por haber soportado situaciones similares en otras ocasiones y no haber puesto límites debido a mi falta de amor propio. Esto es lo único que tengo que perdonar. Al otro lo comprendo, sí, y de nuevo aplico la conciencia de unidad aquí, pero en lo personal establezco mis límites y mi espacio. Digo “hasta aquí”. Y, a partir de ahí, todo lo demás.
La conciencia de unidad es perfectamente compatible con establecer unos límites sanos a nuestro alrededor y con decir “NO” o “BASTA”. De hecho, cuando aprendemos a integrar este comportamiento de respeto por nosotros mismos en nuestra vida, la conciencia de unidad “coopera” con nosotros y comenzamos a percibir una paz y una claridad mucho mayores en nuestro entorno. Ya no representamos el papel del sacrificado/mártir o del “amante incondicional” a costa de lo que sea, sino que transitamos nuestro camino con las cosas claras y, por tanto, solo consentimos y atraemos a nuestra vida aquello que va realmente con nosotros. En realidad, se trata de pasar a la acción y olvidarnos de esa pasividad victimista tan fomentada en muchos ámbitos espirituales. En este punto es donde más claramente percibiremos cómo actúa la conciencia de unidad: cuando nos permitamos ELEGIR lo que deseamos a nuestro alrededor y dejemos de sentirnos culpables por no agradar o no ser lo que otros esperan de nosotros. Y repito: puedo (y es aconsejable y empático) comprender al otro (conciencia de unidad), pero no me enredo en su historia y decido respetarme, poner límites y terminar la relación si no existe resonancia. Recordemos que atraemos lo que somos. Y lo que somos tiene mucho que ver con lo que permitimos y consentimos en nuestra vida. ¿Qué estás dispuesto a consentir tú? Porque eso es lo que se te repetirá una y otra vez hasta que no establezcas unos límites sanos y tengas claro lo que realmente deseas en tu vida.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario