Elementos clave sobre el andar espiritual.
Nuestro adelanto se conjuga entre el autorreconocimiento y la formación de nuevos hábitos. Es recomendable atesorar algunos puntos clave para seguir actualizando nuestro potencial:
Resiliencia. Es imprescindible sacar lo mejor de las experiencias.
Asertividad. Tener diálogos internos más positivos, así como con los demás.
Visualización. Vigilar nuestros pensamientos y sustituir aquellos cansados por unos nuevos relacionados con imágenes de dicha y armonía.
Responsabilidad. Hemos de hacernos cargo de nuestro crecimiento, y de priorizar aquello que queremos propagar.
Dimensionar el mundo espiritual. Es lo más interesante: Vivir pendientes de las señales que vienen del otro lado del velo, de coincidencias y corazonadas. Atender a la intuición, dejando fluir la imaginación -tan importante que Albert Einstein recomendaba no memorizar algo que pudiera consultarse; y en su lugar se fomentara la imaginación- el ingenio aparece ante la ausencia de miedo; basta con saber que se lleva dentro.
Y, a través de la meditación y reflexión, infiltrarse al propio interior evadiendo las defensas mentales para evocar la verdadera identidad que conduce a la correcta autovaloración; contemplando lo que es nuestra consciencia, y estrechando lo único que realmente tiene sentido.
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