En mi opinión, la auto-exigencia rígida y obsesiva por la perfección
en nuestros pensamientos, nuestros actos, o en las decisiones, nos
grava con una carga y una tensión que espanta bastante a la paz –e
incluso a la felicidad- de nuestra vida.
Todos nos hemos
equivocado varias o muchas veces. Nos seguimos equivocando. Nos
seguiremos equivocando –confiemos en que cada vez menos-.
La vida de todos y cada uno de nosotros se va convirtiendo en un cúmulo
de equivocaciones porque nos presenta demasiadas cosas nuevas y
desconocidas a lo largo de su duración y… no estamos preparados para
resolverlas.
Sería muy conveniente desdramatizar todo aquello que
nos hace daño de algún modo, y esto se debe aplicar en general; en el
caso de las equivocaciones… pues las asociamos a fracaso, a torpeza, a
pérdida, y nos llevan al propio menosprecio o desprecio invitándonos a
la frustración, por supuesto que equivocadamente ya que su función
debería ser la opuesta precisamente: cada equivocación nos debe conducir
al aprendizaje. Es el precio que tenemos que pagar por algunas
enseñanzas. Y es, de momento y mientras nuestros educadores no hagan
bien su tarea, el único método que tenemos para aprender.
Tal
vez ya conozcas mi opinión: sólo hay una forma de hacer las cosas bien y
hay millones de formas de hacerlas mal, por lo que la no equivocación
acaba convirtiéndose en casi una excepción.
Las equivocaciones
–exceptuando las que afectan muy gravemente- deberían ser como las
caídas de los niños que están aprendiendo a andar: un contratiempo sin
importancia. Si acaso, merecen un breve llanto sin trascendencia, pero
jamás han de ser un motivo de reproche o de fracaso. El niño que ha
caído se levanta y, una vez que ha aprendido lo que no tiene que volver a
hacer para no caer de nuevo, en ese mismo instante se olvida.
Será un acto de generosidad y de amor propio ser más comprensivo con
nuestras “equivocaciones”, y será mejor que no nos maltratemos debido a
ellas y que seamos nosotros mismos los que nos ayudemos a levantarnos, a
sacudirnos el polvo, nos mostremos una sonrisa de ánimo, y sigamos
adelante sin arrastrar nada negativo.
Nos llevaremos la enseñanza y dejaremos atrás el contratiempo.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
Si desea recibir a diario las últimas publicaciones, suscríbase aquí:
http://buscandome.es/index.php?page=59
Si le ha gustado este artículo ayúdeme a difundirlo compartiéndolo.
viernes, 26 de enero de 2024
LA VIDA ES UN CÚMULO DE EQUIVOCACIONES (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario