Cada vez tengo menos ganas de interpretar papeles. No me apetece. Me cansa. Me aburre…
El papel de la persona “espiritual”.
El papel de la persona complaciente.
El papel del hombre perfecto.
El papel del chico “bueno”.
El papel de la persona sin sombra.
El papel de la persona que es “solo luz”.
El papel del ser evolucionado.
El papel de la persona que siempre está ahí.
El papel del “amoroso” a todas horas...
Lo cierto es que yo no estoy aquí para gustar. Ésta está siendo una de mis mayores liberaciones a lo largo de mi encarnación. No estoy aquí para gustarle a nadie. Ni para ser aceptado. Ni para ser reconocido… Si resuenas, bien. Si no, también. Yo no he venido aquí a intentar por todos los medios que resuenes conmigo, sino a darte un mensaje que tal vez te aporte en el camino… Pero eso depende de ti, no de mí.
Los papeles espirituales desgastan. Antes o después te darás cuenta. Si te has acostumbrado a interpretarlos, algún día tendrás que decir basta. Este es mi mensaje de hoy. Que vayas más allá del papel. Que te relajes. Que te liberes. Que conectes realmente contigo mismo. Que aceptes e integres tu humanidad. Que te liberes del perfeccionismo espiritual. De que te acepten. De que estén siempre de acuerdo contigo. De hacer “felices” a los demás, asumiendo responsabilidades que no son tuyas…
Tu mayor liberación será ser coherente. Y a partir de ahí, todo lo demás. Pero no puedes quedarte en el papel. Porque el papel no eres tú. Y tú estás aquí para ser tú, no para interpretar papeles que te alejan de tu esencia. Eso equivaldrá a no gustar a muchos (justo lo que no quieres cuando interpretas el papel de “espiritual”). A que haya personas que no estén de acuerdo contigo. A que muchos se molesten porque no cumples sus expectativas… Y está bien. Tienes que aceptarlo. Sostenerlo. Comprenderlo. Y dejar que cada cual se responsabilice de lo que le corresponde. La vida no te pide tanto… Y las cosas son mucho más sencillas de lo que en un principio habías pensado… Por el camino, seguramente, y tras muchos batacazos y decepciones necesarias, te darás cuenta.
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