lunes, 22 de julio de 2024

MOMENTO DE LA PARTIDA--DESENCARNACIÓN Por Jose Luis Martin)

 

El término de la jornada en la Tierra es también el espíritu quien lo decide, quien elige antes de la encarnación lo que quiere para sí, mayormente, cuando tiene condiciones para ello. Esas condiciones son entre otras, la lucidez mental, el equilibrio emocional y el dominio de la voluntad.
Como siempre es la conducta del individuo mientras esté encarnado la que determinará la presencia de espíritus que le ayuden en la desencarnación, si el espíritu que deja la Tierra ha tenido un comportamiento correcto de aprendizaje, de auto-iluminación, de crecimiento interior y ha practicado la caridad tendrá por merecimiento la presencia de espíritus familiares, amigos o espíritus encargados de hacer esa noble labor con Amor.
Si la persona ha tenido un comportamiento de falta de respeto a las Leyes Morales, de fomento de discordias, odios y crímenes tendrá las presencias en ese instante de entidades afines a él, espíritus menos evolucionados le aguardarán el regreso. Además los lazos de esa persona ( su periespíritu), estarán más unidos al cuerpo por lo que sufrirá las consecuencias de sus propios actos, en el momento del desligamiento, ya que estando muy apegado a la materia sentirá las necesidades materiales, a veces por largo tiempo, como cuando estaba entre los vivos.
El desligamiento definitivo del lazo fluídico, lo que llamamos comúnmente muerte, indica que el hombre deja la Tierra y entra otra vez en el mundo espiritual, el mundo incorpóreo.
Hay diferentes tipos de desencarnaciones, dependientes de varios factores: unas son dulces, tranquilas y rápidas; otras lentas y penosas; otras son precipitadas, por lo que hay Espíritus que llegan al mundo espiritual en condiciones lamentables.
Pero algunos hechos pueden alterar esa elección, como es el caso de una persona que se desvía tanto de sus compromisos asumidos en la espiritualidad, dejándose llevar por pasiones, vicios y rebeldía. En ese caso, es mejor rescatarla de sus enredos y anticipar su regreso al mundo espiritual para evitar mayores prejuicios para ella (si continuase con su conducta iría así agravando y perjudicando más su futuro). Es, en ese caso, el equipo espiritual que acompaña la encarnación el encargado de tomar esta decisión, siempre velando por el bienestar del Espíritu encarnado.
A menudo, cuando la persona está enferma y tiene una convalecencia larga, siente que los lazos que le atan al cuerpo se van difuminando y eso le hace entrever su regreso al mundo espiritual. En ese período de enfermedad el espíritu puede empezar a llevar sus pensamientos hacia atrás, hacia su pasado, reviviendo su vida, haciendo balance de sus actos, comprometiéndose a cambiar. Es por eso que la eutanasia es siempre un suicidio y un crimen de quienes la aplican, porque se acorta ese tiempo de reflexión que muchas veces es necesario al espíritu en vías de desencarnación. Puede ver modificado en esos instantes tan importantes para su alma, su estado íntimo, sus aspiraciones para con la vida y buscar una aproximación legítima con Dios. Podremos pensar que hacemos un favor aliviando al enfermo, quitándole sufrimiento, pero en realidad los designios Divinos son insondables para nosotros.
Artículo de Ángeles Calatayud
Adaptado por José L. Martín

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