Es preciso ver cómo trabaja la naturaleza. En algún momento, ella incita a los animales y a los humanos a tener tal o cual comportamiento, y algún tiempo después, también ella los impulsa a dejar dicho comportamiento por otro, porque la época es diferente.
Tomemos el ejemplo del miedo. El miedo es un reflejo que la naturaleza infunde en todos los animales para asegurar su conservación. Afortunadamente los animales sienten miedo, de este modo escapan del peligro. Y ocurre lo mismo con el ser humano… Pero para llegar a un grado superior de evolución, el ser humano debe deshacerse de este instinto de miedo que es de muchas clases: miedo a los demás, miedo a la miseria, a la enfermedad, a la muerte... Si en un estadio anterior de la evolución, el ser humano necesitaba el miedo para protegerse, ahora es perjudicial para su avance espiritual, y solo puede vencer tal miedo por medio del amor.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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