Alguien viene a quejarse ante mí: «Practico la Enseñanza, sigo todas sus prescripciones, pero me siento desequilibrado, nervioso, cerca de la locura». Le respondo: «Entonces, para mí es la prueba de que usted se equivoca al decir que sigue la Enseñanza adecuadamente. Probablemente debe dar rienda suelta a algo pernicioso en usted, como el orgullo, o la falta de control en la imaginación o la exageración. Quizás usted fuerza las cosas queriendo obtener grandes resultados espirituales demasiado rápido. Todo esto no está en consonancia con la Enseñanza. Por tanto, no acuse a la Enseñanza: es usted quien no se comporta como debe ser».
La Enseñanza está concebida para equilibrar a los seres, fortalecerlos, hacerlos felices, no para desequilibrarlos. Si son presa de ciertos trastornos, hay que buscar en ustedes cuáles son las leyes que han transgredido. La Enseñanza bien comprendida, bien aplicada, solo puede armonizar todo su ser.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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