Cuando
nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la
absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretacion
de la realidad. Son nuestros pensamientos los que crean continuamente
nuestro mundo, la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión
tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro.
Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba
mostrando. Hay que entrenar esa mente.
Hay que ejercitar y
desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con
las conductas y amable con las personas,una persona ilusionada,
comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que
cabría esperar.
El pensamiento y la palabra son una forma de energía
vital que tiene la capacidad de interactuar con el organismo y producir
cambios físicos muy profundos.
Se ha demostrado en diversos
estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el
sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El
distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy
sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación
hormonal.
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje ,afecta a nuestra capacidad intelectual.
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la
respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir
cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la
serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales
entre los dos hemisferios.
Hay que sacar el foco de atención de esos
pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o
preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto
de vista inadecuado. Siempre encontraremos razones para justificar
nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de
pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo
sin tristeza, aparece otra línea.
Cuando nuestro cerebro da un
significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin
ser conscientes de que sólo es una interpretacion de la realidad.
La
palabra es una forma de energía vital,las personas que decidieron
hablarse a sí mismas de una manera más positiva, consiguieron remodelar
físicamente su estructura cerebral
"Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones,
que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador
(nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos
el mundo que somos.
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón.
El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la
seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para
crecer hay que salir de esa zona.
La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando.
Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya
espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay
automatismos.
Cambia tus hábitos de pensamiento.
Ve lo que hay y aceptalo.
Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos
cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la
transformación.
jueves, 28 de noviembre de 2024
SOBRE PENSAMIENTOS (Por Bien de Amores)
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