No
se puede vivir de apariencias, la arrogancia solo es un medio para
quien se siente superior, es una careta para disfrazar la verdadera
identidad de quien en su interior se siente vulnerable, y triste, la
apariencia es una armadura para un alma vacía carente de verdadero amor.
Aunque
se puede aparentar felicidad si detrás está un motivo conveniente y
material. Pero no se puede comprar la felicidad, porque aunque el dinero
da comodidad, pero el amor es un don del corazón que no se puede
controlar.
No se pueden abrazar los lujos, como no se puede abrazar la soledad.
No se puede vivir en la mentira, y duele ver fingida esa sonrisa, cuando la codicia es una realidad que no se puede ocultar.
No
se puede ocultar la arrogancia de quien tiene los bolsillos llenos de
monedas, y en su corazón las ilusiones del amor no encuentran cabida.
Las
apariencias solo son eso, es un espejismo muy lejano de ser verdad,
porque las cosas materiales no provocan buenos sentimientos, solo
exponen ambición y vanidad.
Aparentar amar y ser amado cuando hay regalos ostentosos eso no es amar.
No se puede ocultar el egoísmo, y un “te amo”que no dice nada porque es hipocresia de un amor por interés.
Vivir
de apariencias, es un mal común que hiere y envenena a tantos que se
dejan convencer, por quienes opinan que el dinero sustituye un amor,
¡Ay! De quienes se creen que lo tienen todo cuando el dinero no compra
la vida, ni la amistad ni la salud.
Si
bien el dinero no compra la vida, la felicidad ni la salud, pero es
indispensable para sobrevivir en este mundo material dominado por las
apariencias, la indiferencia, el egoísmo, la frivolidad y la ambición.
No hay comentarios:
Publicar un comentario