Hola público,
¿Qué tal estáis? ¿Sois personas de confianza, o personas confiadas, hay gente
que confunde una cosa con la otra, y una cosa es vivir en confianza, y otra
diferente ser confiado, la diferencia entre ambos términos cosiste en que la
confianza, al igual que el resto de las cosas, posee sus límites de correcto
uso o aplicación, y sobre todo un ejercicio de control y verificación de las
cosas o los casos.
Para depositar nuestra confianza en alguien o algo, necesitamos tiempo y oportunidades de verificar que la persona o lo que sea, es fiable, estable, segura etc. En el caso de personas cuenta mucho que manifieste interés y amor por el bien propio y ajeno, y una disposición de servicio a favor de los derechos propios y ajenos aplicando la justicia en su máximo rigor.
La confianza es similar a otras manifestaciones afectivas como el afecto, cariño, admiración, etc., que es la consecuencia de una relación mantenida a lo largo de algún tiempo y de efectos fraternos y beneficiosos, es la consecuencia de un modelo de actuación.
Cuando
acabamos de conocer a una persona no podemos tener plena confianza en ella, pero
tampoco desconfianza puesto que no poseemos elementos de juicio que así lo
determinen, sencillamente no poseemos un conocimiento objetivo y veraz de esa
persona, porque las apariencias pueden ser engañosas y de ello se valen todos
los estafadores y personas oportunistas, y hemos de ser cautos y precavidos en
este sentido, si nos vemos en la necesidad de confiar la custodia de un ser
querido a otra persona, es justo y necesario que esa persona goce de nuestra
confianza, para tranquilidad y bien de todos.
La persona confiada
suele ser demasiado ingenua, e incluso irresponsable a la hora de depositar
confianzas que no están acreditadas a través de los hechos y el tiempo, es
parecido al que abre su corazón y sus intimidades a todo el que cuadre, de
seguro que esa persona en algunas ocasiones saldrá muy mal amparada, porque en nuestra
sociedad hay una mezcla de todo un poco, y es a nosotros a quien corresponde
seleccionar las personas merecedoras de nuestra confianza de las que no lo son.
Las personas que no gocen de nuestra confianza, por tal motivo no hemos de
calificarlas, juzgarlas o discriminarlas, sencillamente el nivel de confianza,
si es que lo hay, es menor que el que depositamos en otras personas.
Y en esta labor también cuentan las afinidades y formas de ser, puede darse el caso de alguien que es muy buena persona, pero de afinidades contrapuestas a nosotros, y por tal motivo no se crea el clima de confianza.
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