miércoles, 1 de abril de 2026

NO BUSQUES A ALGUIEN QUE TE DE PAZ (Por Daniel Flores)

 

Dejen de repetir que quieren a alguien que les dé paz… como si la paz fuera un cuerpo que se posee, una persona que se domestica, un refugio que aparece sin costo.
No.
La paz no se encuentra en nadie.
La paz se despierta… o se destruye.
Y eso aplica para todos.
No importa si eres hombre o mujer:
no puedes exigir calma mientras te comportas como conflicto.
No puedes pedir estabilidad mientras eres inconstante.
No puedes querer un alma serena si tu presencia es una guerra.
La paz de una persona no es un regalo,
es una reacción.
Reacción a cómo la miran,
a cómo la escuchan,
a cómo la sostienen… o la descuidan.
Nadie —escúchalo bien— nadie puede dar paz
si vive sintiéndose reemplazable, ignorado, cuestionado o inseguro.
Nadie se convierte en refugio
cuando vive en modo defensa.
Y aun así… ahí están.
Personas pidiendo lealtad mientras coquetean con la traición.
Exigiendo claridad mientras envían señales ambiguas.
Deseando calma… mientras siembran ansiedad.
Quieren una pareja que no tiemble,
pero hablan como duda.
Actúan como ausencia.
Se mueven como amenaza.
¿Y todavía se preguntan por qué el otro no descansa en ustedes?
La paz no nace del amor que dices tener.
Nace de la coherencia con la que lo sostienes.
Nace cuando no haces que la otra persona se cuestione su lugar.
Cuando no conviertes el vínculo en un campo de pruebas.
Cuando no obligas al otro a sobrevivirte… en lugar de vivirte.
Porque amar —entiéndelo—
no es provocar intensidad constante,
ni confusión disfrazada de pasión.
Amar… es dejar de ser peligro para quien te abre el alma.
Así que no,
no busques a alguien que te dé paz.
Vuélvete alguien que no la destruya.
Porque al final,
la tranquilidad que tanto anhelas en otro…
es el espejo exacto de lo que eres capaz de sostener sin romper.

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