Aquello que más te molesta del otro… y también aquello que más admiras, puede estar hablándote de ti.
La proyección no es un problema, es un tesoro: un espejo que nos permite ver aspectos de nosotros mismos que, de otra manera, quizá no podríamos reconocer.
Cuando dejamos de señalar fuera y empezamos a observar qué nos muestra cada relación, aparece una oportunidad profunda de autoconocimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario