martes, 2 de junio de 2026

EL EXCESO DE SINCERIDAD ASUSTA (Por Mercedes Maria Biancucci)

 EL EXCESO DE SINCERIDAD ASUSTA A LAS PERSONAS ACOSTUMBRADAS A LA FALSEDAD
Hay personas que no se ofenden por lo que dijiste…
se ofenden porque te atreviste a decir la verdad.
Están tan acostumbradas a las máscaras, a las sonrisas fingidas, a las palabras bonitas con veneno escondido, que cuando alguien habla claro, lo llaman “duro”, “frío” o “problemático”.
Pero no siempre eres cruel por ser sincero.
A veces solo estás diciendo lo que muchos piensan y nadie se atreve a pronunciar.
La verdad incomoda porque desnuda.
Rompe personajes.
Expone intenciones.
Sacude egos que vivían tranquilos detrás de una mentira elegante.
Y por eso la gente falsa prefiere una mentira bien maquillada antes que una verdad limpia.
Porque la mentira acaricia.
La verdad despierta.
Y no todos quieren despertar.
Ser sincero no significa destruir a nadie.
Significa no vender tu alma por quedar bien.
Significa no traicionarte para encajar en un lugar donde todos fingen.
Que tu sinceridad asuste no siempre es una mala señal.
A veces solo significa que estás rodeado de personas que confundieron la falsedad con educación.
La verdad no pierde valor porque alguien no la soporte.
Y tú no tienes que apagar tu honestidad para no incomodar a quienes viven de apariencias.

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