La igualdad y la aceptación es una aspiración social, pero la realidad es una jerarquía de consciencia.
Si bien todos poseemos las mismas capacidades, no todos decidimos "Despertar "

La diferencia no radica en la capacidad, sino en el nivel de consciencia que cada individuo es capaz de sostener y aplicar coherentemente sobre su propia existencia. Mientras unos se conforman con la inercia de la masa
otros trascienden la superficie para cuestionar, crear y comprender las leyes que rigen la realidad. 

La verdadera distinción no es de origen ni de derecho, es de consciencia.
No somos iguales porque no todos observamos el mundo con las creencias y costumbres tradicionales de la masa social, ni asumimos la misma responsabilidad sobre nuestra propios actos y evolución.
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