Si no te gusta ceder, NO te cases.
Si odias pedir perdón, NO te cases.
Si te cuesta perdonar, NO te cases.
Si no quieres renunciar a las cosas que te gustan por alguien, NO te cases.
Si solo piensas en tu felicidad, NO te cases.
Si amas tu independencia y hacer las cosas por tu cuenta sin consultar a nadie, NO te cases.
Si solo quieres hacer lo que a ti te gusta, NO te cases.
Si no sueles asumir tus errores, NO te cases.
El matrimonio nos desafía a moldear nuestro carácter, si deseas vivir solo para ti, entonces NO te cases.
En el matrimonio se vive el uno para el otro, por eso muchos se cansan y luego renuncian, porque solo buscan su propia felicidad y satisfacción.
Casarse es muy bueno, pero nadie dijo que era fácil.
Casarse es una vocación, que si se vive con fidelidad se convierte en el camino de salvación para los cónyuges y sus hijos.
Pbro Rodrigo Lòpez
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