domingo, 27 de agosto de 2023

CONFESIONES MATINALES (Por José Miranda)

 

Buenos días queridas gentes, hoy se puede decir que llevo el trabajo bastante adelantado, pues aún no ha amanecido y ya he atendido a mi cuerpo y tengo una historia para contar de este domingo que acabo de estrenar, y como solo me acompañan mis gatitas y ellas no entienden de estos temas, he decidido confesarme con todos ustedes, allá voy.
 
Sobre las cinco de la mañana el dolor de espalda y la ciatica me echaron de cama, y me puse a aplicarme pomada y un ungüento de mi invención que va muy bien, hasta aquí todo correcto.
 
Pero me empezaron a llegar pensamientos lastimeros y algo así como de desamparo, me hacían ver y sentir que mi situación de soledad era algo que yo ni merecía ni me interesaba, y que después de trabajar duro y ponerle todo el empeño en crear y atender una familia, como que merecía algo mejor.
 
Se da el caso de que ayer al regresar de mi paseo, algunas personas me dijeron algo parecido, y parece ser que quedó por ahí sin analizar y esta mañana esa información  sin analizar y transformar intentaba sorprenderme.
 
Pero como yo casi siempre mantengo una estricta vigilancia de mi pensar y sentir porque me consta que la mente es o puede ser vía de entrada de muchas influencias externas, me di cuenta de que había un virus mental que intentaba instalarse, y que de no atajarlo me podía estropear el día, y posiblemente más del día, y como suelo hacer en estos casos, cogí un espejo portátil que tengo, me puse bien cómodo, y comencé a dialogar con el que se reflejaba en el espejo, parece de locos pero funciona.
 
Empecé diciéndole que los dolores que padecía, podrían ser por lo mal que he tratado a mi cuerpo, con lo cual si existe algún culpable era yo, porque me empezaron de forma leve hace unos años y no lo he atendido debídamente hasta que me apretaron las clavijas.
 
Podría ser una enseñanza vivida y experimentada para que aprenda a atender las cosas en su tiempo, o una de las pruebas de la vida incluida en mi programa de realización, o una prueba de resistencia al dolor, etc.
 
Si de algo estoy seguro es que todo cuanto me acontece es para bien mío y de mi entorno, y ¡nada! de pensamientos y sentimientos lastimeros ni de desamparo, al contrario, hay que dar gracias a Dios porque de seguro que nos trata como el mejor de los padres y madres, porque Dios es ambas realidades a la vez.
 
En cuanto a mi situación de soledad, es algo que yo he elegido, he tenido y aún tengo posibilidades de vivir en familia, y de buscar a una compañera, pero de momento es algo que no contemplo, me gusta estar como estoy, lo he decidido yo, y lo que menos debo de hacer es lamentarme por ello, ni mucho menos admitir que estoy en situación de desamparo.
 
Todo esto y alguna cosa mas le estuve comentando al que veía en el espejo, al final me dio la razón y quedemos muy amigos, y aquellos pensamientos y sentimientos lastimeros y de posible desamparo, al no ser aceptados y admitidos se esfumaron y me quede la mar de feliz y contento, y colorín colorado la historia se ha terminado, saludos y que paséis feliz domingo.

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