En mi opinión, hay muchas personas que sufren innecesariamente, que
hacen de su vida un martirio, que se sienten mal y agobiadas, o que
están en una situación de la que no ven escapatoria, porque no son
capaces de comprender algo que es demasiado elemental como para no darse
cuenta y querer verlo: la mente es un instrumento a nuestro servicio.
Un instrumento NUESTRO que está a NUESTRO SERVICIO.
No es quien nos tiene que gobernar, quien toma las decisiones o piensa
por sí misma con una capacidad infalible, no es un ente autónomo de
nosotros mismos con permiso para decidir lo que crea conveniente, no es
la guía a la que hay que seguir fervientemente con una devoción
inquebrantable y sin cuestionar jamás sus designios que se han de acatar
como dogmas.
Y quien cree en cualquiera de estas cosas está
condenado, en una condena trágica, a perderse la capacidad de ser y
sentirse libre de imposiciones, y a no decidir por sí mismo y crear sus
propias ideas.
El error está en interpretar que uno es su propia
mente, que los pensamientos de su mente son propios, que lo que ella
presenta es lo que uno ha elaborado, y nada de esto es cierto.
La
mente tiene la suficiente capacidad –y además es incansable- como para
elaborar pensamientos por su cuenta, pensamientos que nos presenta como
propios nuestros, porque uno cree que eso es lo que piensa puesto que
ese pensamiento que se ha presentado ha de ser, lógicamente, de uno
mismo.
No es cierto.
Las mentes no tienen, ninguna, la
ecuanimidad y rectitud suficiente como para hacerlo bien de un modo
natural, sin contaminación ni influencias, porque todas las mentes están
determinadas y afectadas por una educación que nos impuso traumas,
miedos, condicionamientos, errores, parcialidad inconsciente, o dudas y
falta de confianza, además de otros inconvenientes añadidos.
Nuestra mente no siempre piensa lo que es más conveniente para nosotros, sino lo que es más conveniente para ella.
Las personas que siempre tienen la mente activa, que no pueden pararla,
que sufren sus peroratas y desvaríos, que escuchan cómo les propone una
cosa en cierto momento y poco después lo deslegitima y dice lo
contrario, o que presenta varias cuestiones y ninguna es clara o
definitiva, que soporta un runrún incesante de proyectos de ideas que
vienen y van sin concretarse y sin aportar, son personas que deberían
aprender lo dicho: que la mente es un instrumento NUESTRO que esta
NUESTRO SERVICIO.
Y les sería muy útil aprender a pararla, primero, y a gobernarla, después.
Se la puede obligar a parar centrándose en una sola cosa que uno decida
voluntaria y conscientemente, controlando el proceso en todo momento, y
puede ser con una idea profunda o puede ser contando desde mil hasta
cero y saltando los números impares. Cualquier cosa que la obligue a
abandonar su rutina de distraerse en cualquier tontería.
Pensar
es un proceso de relacionar ideas y experiencias, y es algo en lo que
uno tiene que intervenir para decidir con qué está de acuerdo y con qué
no, no vaya a ser que la mente presente por su cuenta ideas cargadas de
un pesimismo innecesario o fantasiosas de cuento, o que padezcamos de
una mente miedosa que se asusta de más e innecesariamente, o que
tengamos una mente inconsciente o vaga o demasiado conformista o
demasiado miedosa y nos coarte toda posibilidad de innovación y
crecimiento, o, quién sabe, que aún se mantenga aferrada a principios
que ya quedaron obsoletos.
Alto.
Para tu mente, y si la
dejas divagar a su aire ten siempre mucho cuidado de no creerte todo lo
que te proponga, y cuestiónate esos pensamientos aparentemente tuyos
porque no son tuyos.
Más allá de la mente cotidiana hay una
Sabiduría Interna y con ella es con la que se toman mejor las
decisiones. Está un poco más allá y más adentro del ruido de la mente
ordinaria.
Procúrate un espacio y tiempo de paz y tranquilidad y podrás acceder a ella.
Ahí es donde realmente eres y serás tú mismo.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
jueves, 24 de agosto de 2023
TU NO ERES TU MENTE, NI SU EXCLAVO (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario