jueves, 31 de agosto de 2023

SOBRE NUESTRO MUNDO EXTERNO (Por José Miranda)

 

  Buenos días gentes, ¿Qué tal estáis? ¿Os encontráis a gusto con todo cuanto os rodea? Una de las primeras lecciones a aprender y tener en cuenta en nuestra “escuela de la vida” es que nuestro imán interior es quien atrae o repele todas las circunstancias, situaciones y resto de condiciones que nos rodean en lo externo, nada es por casualidad o por azar, todo es consecuencia de nuestra forma de pensar, sentir y actuar que es lo que influye y condiciona lo externo.
 
En el mundo externo tenemos un espacio común que compartimos con personas, animales, vegetales y medio ambiente, y otro espacio privado al que llamamos hogar y corresponde a lo particular y familiar, ambos espacios están estrechamente relacionados, y las características y condiciones de uno repercuten en el otro.
 
Dentro de nuestro hogar es conveniente si se puede contar con un espacio y lugar privado e intimo personal, un lugar de recogimiento donde nos confesamos con nosotros mismos libres de influencias y otras energías ajenas, un lugar exclusivo de nosotros donde confeccionamos nuestros esquemas de actuación y rumbos a seguir en el caminar de la Vida, este lugar se va impregnando de emanaciones energéticas nuestras y del resto de Seres que nos acompañan como apoyo y ayuda en la realización del cumplimiento del programa de vida o destino, y en los momentos de dudas, conflictos y grandes pesares, es un recurso muy socorrido y valioso que facilita los procesos de recuperación de la armonía, estabilidad y claridad para ver la opción mas favorable a la hora de tomar importantes decisiones, en mi caso es mi habitación de escritura.
 
Hacia el mundo externo estamos en un continuo dar y recibir, de él recibimos todo lo relacionado con la alimentación y mantenimiento de nuestro cuerpo, y también es parte esencial y escenario del programa de aprendizaje y capacitación, que es el motivo principal de nuestra presencia por este mundo que es nuestra morada y se entiende que lo deberíamos de amar y cuidar, pues aunque es bastante grande no deja de ser un organismo vivo y le afectan nuestras formas de tratarlo en todos los aspectos.
 
Parte de nuestro éxito como Seres y personas, depende de nuestra forma de actuar y comportarnos en nuestro pequeño gran mundo, de él podemos hacer un lugar mágico donde el amor y bienaventuranza sea la base de nuestra vida a favor de todo y todos, o por el contrario podemos hacer un lugar de martirio y sufrimientos, y depende en gran manera de como tratamos al mundo y sus criaturas, porque sabido es que se comporta como un frontón, que todo lo que lazamos sobre él, rebota y nos viene de vuelta, y a veces con cosecha por añadido.
Y ya doy por terminada la cuestión de nuestro particular “mundo”, queda mucho por decir, pero continuad vosotros cada cual a su estilo y manera, un saludo.

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