Buenos
días gentes, ¿Qué tal estáis? ¿Os encontráis a gusto con todo cuanto os
rodea? Una de las primeras lecciones a aprender y tener en cuenta en
nuestra “escuela de la vida” es que nuestro imán interior es quien atrae o
repele todas las circunstancias, situaciones y resto de condiciones que
nos rodean en lo externo, nada es por casualidad o por azar, todo es
consecuencia de nuestra forma de pensar, sentir y actuar que es lo que
influye y condiciona lo externo.
En
el mundo externo tenemos un espacio común que compartimos con personas,
animales, vegetales y medio ambiente, y otro espacio privado al que
llamamos hogar y corresponde a lo particular y familiar, ambos espacios
están estrechamente relacionados, y las características y condiciones
de uno repercuten en el otro.
Dentro
de nuestro hogar es conveniente si se puede contar con un espacio y lugar privado e
intimo personal, un lugar de recogimiento donde nos confesamos con
nosotros mismos libres de influencias y otras energías ajenas, un lugar
exclusivo de nosotros donde confeccionamos nuestros esquemas de
actuación y rumbos a seguir en el caminar de la Vida, este lugar se va
impregnando de emanaciones energéticas nuestras y del resto de Seres que
nos acompañan como apoyo y ayuda en la realización del cumplimiento del
programa de vida o destino, y en los momentos de dudas,
conflictos y grandes pesares, es un recurso muy socorrido y valioso que
facilita los procesos de recuperación de la armonía, estabilidad y
claridad para ver la opción mas favorable a la hora de tomar importantes
decisiones, en mi caso es mi habitación de escritura.
Hacia
el mundo externo estamos en un continuo dar y recibir, de él recibimos
todo lo relacionado con la alimentación y mantenimiento de nuestro
cuerpo, y también es parte esencial y escenario del programa de
aprendizaje y capacitación, que es el motivo principal de nuestra
presencia por este mundo que es nuestra morada y se entiende que lo
deberíamos de amar y cuidar, pues aunque es bastante grande no deja de
ser un organismo vivo y le afectan nuestras formas de tratarlo en todos
los aspectos.
Parte
de nuestro éxito como Seres y personas, depende de nuestra forma de
actuar y comportarnos en nuestro pequeño gran mundo, de él podemos hacer
un lugar mágico donde el amor y bienaventuranza sea la base de nuestra
vida a favor de todo y todos, o por el contrario podemos hacer un lugar
de martirio y sufrimientos, y depende en gran manera de como tratamos al
mundo y sus criaturas, porque sabido es que se comporta como un
frontón, que todo lo que lazamos sobre él, rebota y nos viene de vuelta,
y a veces con cosecha por añadido.
Y
ya doy por terminada la cuestión de nuestro particular “mundo”, queda
mucho por decir, pero continuad vosotros cada cual a su estilo y manera,
un saludo.
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