Han sido días muy intensos. En el sentido de que las horas y las
semanas se agotan entre las cosas del trabajo ; y justo cuando caigo en
cuenta de la cantidad de tiempo que ha pasado, es cuando comienzo a
echar de menos mi espacio y también que pudiera ser un poco menos breve
el lapso que tengo para escribir. Tal vez no tenga nada de
extraordinario compartir algo como esto, pues supongo que no soy la
única persona que de día voltea hacia arriba para buscarle alguna forma a
las nubes, mientras que por la madrugada sueña despierto con volver a
sobrevolar entre nubes, atravesando fronteras y ciudades desconocidas;
todo, para ir de nuevo tras la búsqueda de un sueño.
En días
ordinarios, pensar en ese instante del día (que no tiene nada que ver en
lo absoluto con el mundo real o la vida diaria que llevo), y en el que
el espacio imaginario me permite desprenderme por algunas horas del
presente y el pasado que conforma y determina lo que he sido hasta
ahora; me gusta jugar a imaginar que puedo regresar a una playa especial
con tan sólo desearlo y cerrar los ojos.
Lugar mágico en el que sin
importar que sea de madrugada o que todos se hayan ido, yo puedo
permanecer horas enteras sentado sobre la arena, escuchando las
historias que desde el fondo del océano las olas tienen para contar.
Estando ahí, hay noches en las que imagino que me encuentro con Dios
.Entonces aprovecho para hacerle todas esas preguntas sobre cosas que no
entiendo y hasta el momento me parecen tan injustas
También hay
otras, en las que mientras dibujo o escribo algo (con tan sólo deslizar
uno de mis dedos sobre la tibieza de la arena), me imagino que un día de
estos me gustaría encontrar ahí a una persona en particular; para
sentarme a su lado y hablar de todas esas cosas que desde hace mucho
tiempo me quedaron pendientes por decir.
Otras veces, caminando por
la orilla que bordea la marea, me he encontrado con todo lo que soy
ahora. Tal como si fuera el reflejo de un espejo, me observo a mi mismo
sentado en silencio sobre la arena; y aunque no pronuncie palabra
alguna, sé cuáles son las cosas que acaparan cada uno de mis
pensamientos, los temores que se esconden en la parte más recóndita de
mi alma y hay veces en que puedo ser capaz de mirarme a los ojos
mientras yo mismo me cuestiono: ¿Qué es exactamente lo que necesitas
para ser feliz?
Antes de empezar a divagar y que el tiempo en El
Espacio Para Soñar se agote, me doy cuenta que lo que realmente quería
decir es que hubo una madrugada, en la oscuridad de esa playa sin luna,
en la que los ecos invisibles provenientes del Atlántico, dejaron sobre
mis oidos y mente una simple pregunta: ¿Cómo serán los sueños de todos
los demás?
¿Existirá todavía gente a la que le de por soñar
despierta?, Si la respuesta es: “Sí”, ¿Cómo será ese lugar dónde todos
ellos se refugian o eligen para escaparse mientras se pierde la noción
del tiempo que transcurre en el mundo real?
De ser eso posible,
sentimientos como el amor y la ternura dejarían de ser algo intangible y
por lo mismo algo difícil de encontrarse, tal vez la felicidad y la paz
espiritual serían como pequeños trocitos de crayones de colores, que
podrías poner a montones sobre las manos de alguien a quien quieres
mucho, para que hiciera uso de ellos en los días grises y tristes.
Un Espacio para Soñar se construye con los recuerdos de momentos ya
vividos, pero más aún de todos esos que apenas estás planeando (y de
sólo imaginarlos te hacen sonreír a solas cuando pareciera que no hay un
motivo aparente).
Se vuelve entrañable e indispensable al tomar
elementos tan necesarios, como la calidez de un abrazo (de esos que son
hacia adentro y los guardas en los bolsillos por si alguna vez alguien
te hace falta) o también en el sabor dulce de una taza con chocolate
caliente que te entibia el alma hasta el fondo, durante una mañana
típica de helada invernal.
Hoy, antes de regresar al mundo real
escribo que un espacio para soñar se construye de tantas cosas como
quieras o imagines, pues lo importante no es como lo visualices, pues
creo que lo verdaderamente relevante es el hecho de que en medio de un
mundo tan realista descubras y nunca pierdas tu capacidad para imaginar .
martes, 22 de agosto de 2023
UN ESPACIO PARA SOÑAR (Por Jean Jacques)
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