viernes, 24 de mayo de 2024

REFLEXIÓN (Por Javier Lopez)

 

Cada persona proyectará en ti (sobre todo en secreto) lo que lleve en su interior: "Eres esto, aquello, lo de más allá... Deberías estar haciendo esto, lo otro... No tendrías que comportarte ni actuar de esa manera... Tu opinión no es cierta, deberías creer esto, así son las cosas...".
Sin embargo, no depende de ti lo que el otro opine; de hecho, es lógico que cada persona vea y proyecte en ti determinadas historias, según su concepción del mundo, su educación, su cultura y su sistema de creencias. A veces las expectativas y el consiguiente miedo que causarás en el otro al mostrarte diferente en tu modo de ser y de pensar desencadenarán auténticos terremotos emocionales, pero nada de lo que suceda a tu alrededor debe hacerte cambiar. Tienes derecho a ser quien eres, y no es responsabilidad tuya que el otro reaccione de determinada manera al percibir que hay otros modos de ver y experimentar la vida, que no se cumplen sus expectativas o que no eres una persona sumisa.
En este punto, es sencillo (sobre todo si arrastramos condicionamientos de víctima y desvalorización) terminar creyendo que el otro reacciona "por mi culpa" y que "hay algo malo en mí", de modo que hay que estar siempre alerta ante este pensamiento distorsionado. Si el otro reacciona ante nuestra presencia u opiniones es responsabilidad de ese otro, y deberá hacerse cargo de sus juicios, reacciones y emociones. Deberá aprender a respetar otros puntos de vista y a aceptar la diversidad. No estamos aquí para complacer, o para conseguir que todo el mundo se sienta a gusto: estamos para SER (siempre, por supuesto, desde el respeto. Y desde ese respeto estaremos en condiciones de hacernos respetar).
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Javier López Alhambra

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