lunes, 26 de agosto de 2024

¿DE QUIEN ME TENGO QUE DESPEDIR? (Por Cristobal Martinez)

 

Yo creo que para evolucionar la primera “despedida” debería de ser de uno mismo.
De la versión “mental” que hasta ahora uno es, ya que tal y como dice Un Curso de Milagros, es uno el que asigna significado/valor/importancia a lo que sucede.
Por lo tanto no son solo los hechos los que me quitan la paz sino mi “gestión mental” al respecto.
Ahí es donde tiene que estar “mi” evolución.
Es imposible “evolucionar” sin tomar conciencia sobre uno mismo y asumir responsabilidades.
La mayoría de nosotros quiere que sean los demás y el mundo los que cambien.
Y no de cualquier manera, no. Tiene que ser “a la nuestra”.
Entonces aparece esa voz en nuestra mente con sus: “Si se diera esto”, “si alcanzara aquello”, “si ocurriera tal cosa”, etc, etc.
Cambios en el escenario y cambio en los demás.
Pero lo que cambia y vuelve a cambiar -y aquí todo es así- nunca es fuente de paz y felicidad verdadera.
Esta vida es como andar sobre una cuerda floja.
Ya sabéis, como en las atracciones de circo que una persona camina sobre una cuerda inestable tratando de no caerse.
Aquí nadie sabe quién mueve los extremos de nuestra cuerda, ni cuándo vendrá la siguiente oscilación o sacudida.
Tratamos una y otra vez de controlar la cuerda y perdemos de vista que ello es imposible.
Un buen funambulista no pierde tiempo en cuestionar a la cuerda, sino que dedica sus esfuerzos a estar en equilibrio frente a toda sacudida, revés, oscilación, cambio, etc.
Eso aplicado a la vida sería dedicar nuestros recursos a desarrollar un sistema de pensamiento, mental, para que independiente-mente de lo que ocurra uno lo puede gestionar sin perder la paz, al menos no demasiada.
Y para que ello funcione hay que diferenciar lo que un valor “real” es y admitir que aquí eso no existe. Pero ese tema será motivo de otra reflexión.
Centrémonos en darnos cuenta que una verdadera evolución empieza por admitir que mi sistema mental nunca me funcionó bien.
Que son mis juicios, mis pensamientos, mi forma de procesar lo que ocurre lo que me da o quita la paz.
Así que de quién primero me tengo que “despedir” es de la versión mental que he sido hasta ahora.
Cuando de verdad uno “evoluciona” encuentra la respuesta a: ¿Cómo hacer que todo sea diferente sin que nada cambie?
La respuesta es que lo que ocurre siempre es observado por nuestra mente y -como os decía al principio- ella es la que asigna significados.
Si consigo cambiar mi forma de interpretar, entonces siguiendo sucediendo lo mismo ya lo percibo diferente y más pacífica-mente.
Así que sin que nada cambie en la forma ahí fuera todo será diferente para mí pues yo ya he cambiado.
Eso sí que es evolucionar…
Buen día, amigos.
Kriss

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