Cuando llegue un hombre sano a tu vida, puede que al principio te sientas confundida. Tal vez lo percibas como desinteresado o poco intenso. Incluso podrías pensar que hay algo extraño o que no sos el centro de su atención.
Un hombre sano no va a ponerte en un lugar de delirio ni de demanda. No te va a exigir atención, ni mucho menos hostigarte o controlarte.
Cuando atraigas a un hombre sano, tendrán cosas en común, pero él no intentará agradarte todo el tiempo ni será simpático por estrategia. Simplemente será auténtico.
Un hombre sano compartirá su calma con vos. Te incluirá en su vida sin arrastrarte, respetará tus tiempos y no temerá mostrarse tal cual es desde el primer momento.
No usará máscaras que luego se caigan. No necesitarán perderse para reencontrarse. Sabrá escuchar tus silencios, respetará tus ciclos y tu verdad.
Cuando llegue un hombre sano, sabrás que cortaste con el patrón de la toxicidad y la violencia. Y también sabrás que algo dentro tuyo finalmente sanó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario