Nunca
volveremos a encontrarnos, porque, si alguna vez vuelvo a todas esas
cosas, ellas habrán cambiado, yo habré cambiado, todo será diferente. De
manera que adiós... Gracias y adiós... Me he desprendido de mis ayeres,
pero aún debo desposeerme de mis mañanas, porque -al igual que el
pasado- el futuro está muerto, es una construcción de la mente, y vivir
en él significa estar muerto al aquí y ahora. De modo que renuncio a mi
codicia y a toda ambición por adquirir, por lograr, por ser alguien en
el futuro... La vida no es mañana; la vida es ahora. Igual que el
amor... y Dios... y la felicidad... Pienso en las cosas que codicio y
ambiciono (mañana) e imagino que las aparto de mí... Y es un inmenso
alivio, porque cuando me libero de mi codicia, me libero de mi
esclavitud, de la ansiedad y quedo en libertad para estar vivo. Me tomo
unos instantes para permitirme experimentar este alivio y esta
libertad... Después de haberme liberado del futuro y del pasado, entro
en el presente para experimentar la vida tal como ahora es, porque la
vida eterna es ahora, la vida eterna es aquí.
Esta
noche Escucho los sonidos que me rodean... Tomo conciencia de mi
respiración... y de mi cuerpo... Suelto... Libero... Acepto y le digo
Adios a todo aquello que me aqueja... Me relajo agradezco cada situación
de mi vida, de mi mente, de mi cuerpo de mi Alma.
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