Maestría del Amor
La primera es: No me creas.
No tienes que
creerme, sino pensar y hacer elecciones. Cuando te digo algo, cree en lo
que tú quieras creer, pero sólo si tiene sentido para ti, si te hace
feliz. Si te conduce hacia tu despertar, entonces haz esa elección y
cree en ella.
Soy responsable de lo que digo, pero no soy
responsable de lo que tú comprendas. Vivimos en un sueño completamente
diferente. Aunque lo que yo digo sea absolutamente cierto para mí, no
significa que tenga que serlo para ti. La primera regla resulta muy
sencilla: No me creas.
La segunda regla es más difícil: No te creas a ti mismo.
No te creas todas las mentiras que te dices: todas esas mentiras que tú
nunca escogiste, pero que fuiste programado para creer. No te creas a
ti mismo cuando te dices que no eres lo bastante bueno ni lo bastante
fuerte ni lo bastante inteligente. No te creas tus propias limitaciones y
dificultades. No te creas que no eres digno de amor o de felicidad. No
te creas que no eres bello. No te creas ninguna cosa que te haga sufrir.
No creas en tu desdicha. No creas en tu propio Juez o en tu propia
Víctima. No te creas la voz interior que te dice que eres un estúpido,
que te dice que te suicides.
No te la creas porque no es verdad.
Abre tus oídos, abre tu corazón y escucha. Cuando oigas que tu corazón
te conduce hacia la felicidad, entonces haz una elección y mantenla.
Pero no te creas a ti mismo sólo porque es algo que estás acostumbrado a
decir, porque más del ochenta por ciento de las cosas que crees se
basan en la mentira: no son verdad.
La tercera regla es: No creas a nadie.
No creas a otras personas porque todas mienten constantemente. Cuando
hayas curado tus heridas emocionales y no sientas la necesidad de creer a
otras personas sólo para ser aceptado, lo verás todo más claro. Verás
si es negro o blanco, si es o no es. Lo que ahora mismo es, quizá no lo
sea dentro de unos pocos instantes. Lo que ahora no está bien quizá lo
esté dentro de unos momentos. Todo cambia muy rápido pero, si eres
consciente, podrás ver cómo acontece.
No creas a los demás porque
utilizarán tu propia estupidez para manipular tu mente. No te creas a
una mujer que te diga que proviene de las Pléyades y que quiere salvar
el mundo. ¡Malas noticias! No necesitamos que nadie venga a salvar el
mundo. El mundo no necesita a intrusos que vengan del exterior a
salvarnos. El mundo está vivo; es un ser vivo y es más inteligente que
todos nosotros juntos. Si creemos que el mundo necesita ser salvado,
pronto llegará alguien y dirá: «Bien, hay que escapar del planeta porque
va a chocar contra nosotros un cometa. Mátate y ¡boom!, alcanzarás al
cometa e irás al cielo». No creas en ese tipo de historias.
Crea tu
propio sueño del cielo; nadie puede hacerlo por ti. Sólo el sentido
común será capaz de conducirte hacia tu propia felicidad, tu propia
creación. La regla número tres resulta difícil porque necesitamos creer
en otras personas. No creas en ellas.
No creas en mí, no creas en ti
y no creas en nadie más. Cuando no crees, todo lo que no es verdad
desaparece como por arte de magia en este mundo de ilusión. Todo es lo
que es. No necesitas justificar lo que es verdad; no tienes que dar
explicaciones. Lo que es verdad no necesita el apoyo de nadie.
domingo, 20 de abril de 2025
MAESTRIA EN EL AMOR (Por Manuelita Verónica)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario