jueves, 5 de febrero de 2026

LA NORMALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA (Por José Miranda)

 

 Hola compañeros de la vida, (y de la muerte claro) hoy me encuentro un poco peleón, y por tal motivo creo que es el día ideal para hablar de los temas según el título de esta entrada.

 A causa de esas falsas y disparatadas creencias populares, que nos han ido inculcando y potenciando desde que llegamos a este mundo hasta el momento, de que tanto tienes tanto vales, y que somos o valemos según lo que tenemos, hemos convertido esta maravilla de mundo en un gran mercado, porque tenemos que vender y comprar mucho para poder tener más y más, y con tal de hacer negocio vendemos hasta lo mas sagrado, no importa la ética, la moral, ni las cosas sagradas, si hay posibilidades de beneficio económico negociamos con lo que sea, aunque para convertirlo en negocio tengamos que desvirtuar su realidad, prostituír, engañar, estafar, dañar, etc., !que mas da! lo importante es conseguir amontonar dinero.

 Y una de las cosas que produce muchos beneficios es la violencia en sus múltiples formas, si observamos los juguetes que se fabrican y compramos a nuestros hijos, muchos de ellos son clara expresión y manifestación de violencia, y si hablamos de los video-juegos, casi todos son violentos, pertenecen al berbo "luchar y matar", yo te mato, si me descuido tu me matas, nosotros matamos para que no nos maten, y bla, bla, bla.

En casi todas las películas hay dos bandos, los malos y los buenos, los malos castigan y esclavizan a los buenos utilizando diversas formas de violencia, después los buenos se defienden y terminan por derrotar a los malos, pero todo se desarrrolla en un clima de violencia en diferentes formas, modos e intensidades, y puede llegar el momento en que si no hay violencia no hay diversión.

 Con los efectos especiales las escenas de violencia y destrucción parecen de lo mas real, y lo peor de todo esto, es que con presenciar y participar, (aunque sea de forma virtual) de tanta violencia, llegamos a considerarlo como algo normal, e incluso podemos llegar a crear una especie de necesidad o adicción de la misma, en muchos casos perdemos la sensibilidad hacia el dolor, daño o perjuicio ajeno, justificamos cualquier escena violenta con cualquier pretexto, convertimos la violencia en espectáculo, en una forma de vida popular, nos posicionamos en un bando u otro y disfrutamos con el evento, una parte de nuestro interior lo convertimos en almacén de materiales y energías de violencia.

 La confrontación y altercado surge por falta de apreciación, valoración y respeto hacia lo ajeno, creemos o estamos seguros que lo real y verdadero es lo nuestro, los demás están equivocados o son idiotas, o ipocritas, mala gente y todo lo demás, y que no me vengan a convencerme de lo contrario, porque si lo hacen emplearé la violencia o lo que haga falta para defender la razón, mi razón que es la verdadera.

 Estas y otras formas de conductas similares, tienen causa y origen en la ignorancia y el egoísmo en cualquiera de sus estados y niveles, a la sociedad de consumo le interesa que seamos ciegos y egoístas, porque a través de estas dos condiciones o vías de acceso, se adueñan de nuestra voluntad y nos dirigen hacia el rumbo de sus intereses.

 Cuando reconocemos que todo cuanto manifiesta vida es parte de nosotros mismos, y que no existe división entre nada ni entre nadie, que todo es como la prolongación de mi mismo, y que todo bien o mal que yo vierto hacia afuera lo hago sobre mí mismo, porque somos partes diferentes de la misma realidad, cuando veamos con claridad que todos somos hijos de la vida, o de Dios, y que cada uno posee una pequeña parte de Su Grandeza, todas diferentes pero igual de importante, y que no es más verdad o importante lo que yo pienso y siento, que lo que piensa y siente cualquier otro, cuando a mí me consten todas estas realidades, no queda espacio ni motivo para la confrontación, ni el altercado ni ninguna otra forma de violencia, solo hay espacio para la hermandad, fraternidad, y su derivados.

 La violencia está de "moda", es muy popular, pero también es la semilla que después que germina y crece, le llamamos sufrimiento, dolor, angustia, desesperación, locura, y muchos otros nombres diferentes, pero todos van a parar al mismo sitio. 
Y por hoy lo vamos a dejar, que ya esta bien, un saludo y hasta mañana. Sed güenos.

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